El voluntariado sénior impulsa la conservación del Parque Nacional del Teide

El voluntariado sénior impulsa la conservación del Parque Nacional del Teide

Recurso: El Día

La iniciativa 'Moviéndonos por los Parques Nacionales' concluye su séptima edición en el Teide consolidando un modelo de voluntariado intergeneracional clave para la conservación técnica y la sensibilización ambiental en el espacio protegido.

La reciente clausura de la iniciativa 'Moviéndonos por los Parques Nacionales' en el Teide pone de relieve una tendencia creciente en la gestión del patrimonio natural español: la transición hacia modelos de custodia del territorio donde la participación ciudadana no es solo un complemento, sino un pilar operativo. Tal y como recoge la información facilitada por Cruz Roja, el proyecto ha concluido su última fase de actividad, desarrollada entre finales de junio y principios de julio, bajo el amparo financiero del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico a través del Organismo Autónomo Parques Nacionales.

Más allá de la mera ejecución de tareas, el valor de esta edición reside en el perfil sociodemográfico de los 18 participantes. Con una edad media superior a los 55 años y una presencia significativa de voluntarios que superan las siete décadas de vida, el programa ha logrado movilizar a un sector de la población con una trayectoria vital que, en este contexto, se traduce en un compromiso activo con la preservación de la alta montaña canaria. Esta implicación intergeneracional y territorial —con representación de diversas comarcas tinerfeñas— es fundamental para un espacio que, debido a su alta afluencia turística y fragilidad ecológica, requiere de una vigilancia constante sobre el impacto de especies invasoras como el muflón o el conejo.

La operativa, coordinada junto al Cabildo de Tenerife y la administración del Parque Nacional, ha permitido integrar a la ciudadanía en labores técnicas de alta especialización. Entre las actuaciones destacadas se encuentra la recolección de germoplasma de flora amenazada para su posterior tratamiento en viveros y el mantenimiento del Jardín Botánico de El Portillo, un enclave estratégico para la divulgación científica. Estas acciones han estado respaldadas por un programa formativo diseñado para que el voluntariado comprenda la complejidad de los ecosistemas insulares y la necesidad de proteger la diversidad genética frente a las presiones ambientales.

Desde su puesta en marcha en 2013, este proyecto ha consolidado siete ediciones en la isla, convirtiéndose en un referente dentro de la Red de Parques Nacionales. Según ha señalado David Legna, responsable de la iniciativa en Cruz Roja, el éxito del programa no se mide únicamente por el trabajo de campo realizado, sino por la capacidad de los participantes para actuar como agentes de sensibilización en sus comunidades de origen. En un escenario marcado por la crisis climática, la colaboración entre entidades sociales y organismos públicos se perfila como una herramienta indispensable para garantizar la resiliencia de los espacios naturales más protegidos del país, transformando la concienciación ciudadana en una labor de conservación tangible y necesaria.