El desplome de un segundo drago centenario en Los Realejos reabre el debate sobre la conservación del patrimonio natural

El desplome de un segundo drago centenario en Los Realejos reabre el debate sobre la conservación del patrimonio natural

Recurso: El Día

El desplome de un segundo drago centenario en Los Realejos, tras una alerta ignorada por el gobierno local, ha reabierto el debate político sobre la negligencia en la conservación del patrimonio natural del municipio.

La pérdida de patrimonio natural en el municipio tinerfeño de Los Realejos ha vuelto a situarse en el centro del debate político tras el desplome de un segundo ejemplar de drago centenario en apenas dos meses. Según ha informado la formación política Drago Canarias, el árbol ubicado en la zona de la Rambla del Mar colapsó el pasado sábado 9 de mayo, un suceso que se suma a la reciente desaparición del ejemplar de San Francisco y que pone en entredicho la eficacia de los protocolos de conservación municipal.

El incidente ha generado una fuerte controversia debido a la cronología de los hechos. Tres días antes del colapso definitivo, el pasado 6 de mayo, la citada formación política había advertido públicamente sobre el estado crítico del ejemplar, tras detectar una fractura parcial en su estructura. Esta alerta, que instaba a una intervención técnica inmediata para estabilizar el árbol y prevenir su caída, no obtuvo respuesta por parte del Ejecutivo local, lo que ha derivado en acusaciones de negligencia por parte de la oposición.

Javier Álvarez, portavoz de la organización en la localidad, ha denunciado una desconexión entre la gestión institucional y la realidad del territorio. El representante político ha señalado la paradoja de que, mientras el drago de la Rambla del Mar terminaba de desplomarse, miembros del equipo de gobierno participaban en actos públicos de homenaje a otros ejemplares del municipio, una actitud que ha calificado como una priorización de la imagen institucional frente a la protección efectiva del entorno. Ante este escenario, la formación ha exigido una rendición de cuentas pública y la implementación de medidas urgentes que garanticen la supervivencia de otros dragos que, según sus informes, presentan síntomas de deterioro, como los localizados en Siete Fuentes y Los Príncipes.

Este episodio trasciende el ámbito local al poner de relieve la fragilidad de los elementos botánicos singulares en Canarias, especies que, a pesar de su valor identitario y ecológico, a menudo carecen de planes de mantenimiento preventivo robustos. La proximidad del ejemplar caído al Paisaje Protegido de la Rambla de Castro subraya la necesidad de revisar los protocolos de vigilancia sobre el patrimonio arbóreo, especialmente en un contexto donde la falta de mantenimiento y la presión sobre el territorio amenazan la integridad de especímenes que han sobrevivido durante siglos. La exigencia de Drago Canarias se centra ahora en la necesidad de una auditoría técnica sobre el estado de salud de los ejemplares catalogados en el municipio para evitar que la inacción administrativa derive en nuevas pérdidas irreversibles.