
El mar rompe muros en Puerto de la Cruz: ¿avanza o recupera su espacio?
La fuerza del mar, intensificada por el cambio climático y la erosión costera, está derribando muros en Puerto de la Cruz y reabre el debate sobre si el océano avanza o recupera su espacio natural.
La fuerza del mar ha vuelto a ser noticia en Puerto de la Cruz, justo detrás de las piscinas del Lago Martiánez. En los últimos meses, varios muros de contención se han caído y otro tramo de pared tiene grietas profundas. Vecinos y expertos ven cómo el Atlántico parece querer recuperar un espacio que antes era tierra. Esto ha reabierto un debate importante: ¿está el mar avanzando, o solo recuperando lo que el ser humano le quitó o modificó?
El Lago Martiánez es un icono de Puerto de la Cruz. Es un complejo turístico con piscinas y zonas para pasear, situado justo al lado del mar. Lo diseñó César Manrique y se construyó donde antes había charcos y una playa en los Llanos de Martiánez. Aunque se pensó como un proyecto que unía el agua del mar con el arte, su proximidad al océano siempre fue un punto delicado.
Durante muchos años, el paseo y los muros de protección aguantaron bien las olas normales. Pero ahora, las marejadas fuertes y los temporales, que son más intensos por el cambio climático, están poniendo a prueba estas estructuras.
Lo que pasa aquí no es un caso único. En las costas de Canarias, el nivel del mar ha subido de media unos 3,5 milímetros al año en los últimos treinta años. Así lo dice un estudio de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Esto significa que, entre 1993 y 2022, el mar ha subido unos 10 centímetros en todo el archipiélago.
El mismo estudio añade que la subida del mar es incluso mayor en ciudades como Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas. Esto se debe a que el terreno se hunde un poco, entre 0,5 y 0,7 milímetros al año. Estos datos científicos coinciden con lo que predice el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), que espera que el nivel del mar suba varios decímetros antes de 2050, según cómo evolucionen las emisiones.
Este problema no solo afecta a Canarias. En Europa, otros estudios ya avisan de que la combinación de la subida del mar y la erosión de la costa puede provocar la pérdida de edificios, terrenos y servicios naturales en las zonas costeras más expuestas.
La erosión costera es un proceso natural en el que el mar se lleva la arena y la tierra, haciendo que la costa retroceda. Pero la actividad humana ha acelerado este proceso. Construir diques, muros y paseos marítimos, cambiar cómo se mueven los sedimentos de forma natural o la falta de arena de los ríos, todo esto afecta a cómo se mueve la costa.
En Puerto de la Cruz, los cimientos de los diques y defensas no solo buscan proteger las zonas turísticas, sino que también cambian el comportamiento natural de la costa. Cuando estos diques se rompen o caen, el mar entra con más fuerza en áreas que antes estaban más seguras, como la parte de atrás del paseo del Lago Martiánez.
Expertos locales explican que no es solo que el mar esté más alto. También influye que las olas y las mareas vivas golpean las estructuras con mucha más fuerza y más a menudo que hace años.
Esta última temporada, comerciantes y vecinos han visto cómo partes de los diques que están junto a zonas peatonales y técnicas han cedido por la presión del mar. Las grietas se hacen más grandes y algunos tramos que se han caído ya están señalizados por el ayuntamiento, a la espera de que se busquen soluciones.
Esta situación ha causado preocupación. No solo por el daño económico, ya que Puerto de la Cruz es un destino turístico muy importante en Tenerife, sino también por el miedo a que estos problemas empeoren en los próximos años.
La costa canaria se enfrenta a la subida del mar y la erosión, y esto no es algo aislado. Un estudio reciente sobre cómo adaptarse a este problema en Canarias señala que las instituciones tienen un reto complicado. Necesitan que ayuntamientos, gobiernos insulares, el Estado y la Unión Europea trabajen juntos.
Estas autoridades deben encontrar un equilibrio entre proteger las ciudades, cuidar los ecosistemas de la costa y garantizar la seguridad de la gente. Al mismo tiempo, tienen que planificar inversiones para defender la costa y crear estrategias de adaptación basadas en datos científicos.
Algunos expertos creen que decir que el mar "gana terreno" es una forma demasiado simple de ver lo que pasa. El mar no tiene voluntad propia, pero sí reacciona a fuerzas físicas: el aumento global de su nivel, la fuerza de las tormentas, la presión de las olas y cómo es la costa. Todos estos factores juntos pueden hacer que, en un lugar como Puerto de la Cruz, el mar parezca avanzar de forma más rápida o agresiva.
Pero también hay una visión histórica y geográfica: antes de que se construyera tanto, las costas eran zonas que cambiaban constantemente, moldeadas por el propio mar. En muchos lugares de Tenerife, como la Playa de Las Teresitas, la costa se modificó artificialmente hace décadas, añadiendo arena y construyendo diques para el turismo.
Desde este punto de vista, el mar estaría "recuperando" parte de su espacio natural. Esto ocurre por la combinación del cambio climático global y las obras humanas en la costa, que han alterado la forma original de playas y acantilados.
Lo que sucede detrás de las piscinas de Puerto de la Cruz no es un hecho aislado. Es una señal de cambios más grandes que afectan a las costas de Canarias y de todo el mundo. La subida del nivel del mar, la erosión costera (empeorada por la acción humana) y la falta de planes de adaptación completos se han unido para poner a prueba infraestructuras que antes parecían muy seguras.
A nivel local, arreglar los diques y proteger las zonas turísticas es lo más urgente. Pero a nivel regional y europeo, científicos y expertos en costas piden que se tomen en serio los datos sobre la subida del mar. Insisten en que se integren planes de adaptación en el urbanismo costero y que se entienda que las costas son sistemas vivos y cambiantes, no algo fijo.
Mientras tanto, en Puerto de la Cruz, vecinos, turistas y autoridades seguirán con la misma pregunta: ¿está el mar ganando terreno, o solo está haciendo lo que siempre ha hecho en una isla?