Un ojeador de Las Palmas explica por qué atrae a la cantera tinerfeña

Un ojeador de Las Palmas explica por qué atrae a la cantera tinerfeña

Recurso: El Día

El ojeador Rubén García explica cómo la UD Las Palmas atrae a jóvenes talentos tinerfeños con una "apuesta seria y real" por la cantera y oportunidades concretas para llegar al fútbol profesional.

Desde hace tiempo, el fútbol base de Tenerife vive una situación que no se puede ignorar. Cada vez más jóvenes talentos de la Isla se van a la Unión Deportiva Las Palmas. Los ejemplos son claros y ya los vemos en el fútbol profesional. Nombres como Pedri, Kirian Rodríguez o Alberto Moleiro han reavivado un debate frecuente –y a veces molesto– sobre la cantera, las oportunidades de verdad y cómo funcionan los clubes.

Para entender por qué pasa esto, hay que fijarse en una figura clave pero poco conocida: el ojeador. En Tenerife, uno de esos ojeadores es Rubén García, de La Orotava, que trabaja para la UD Las Palmas buscando nuevos talentos.

Rubén conoce el fútbol tinerfeño a fondo. Lo ha mamado durante años. Antes de ser ojeador, pasó media vida formando futbolistas como entrenador. Estuvo en todas las categorías del fútbol base y pasó diez años en Tercera División con el Santa Úrsula, además de dirigir al Orotava. Habla con mucha experiencia. Puede hablar del talento que hay en la Isla, de los detalles del fútbol canario y de por qué Las Palmas atrae tanto a los jóvenes futbolistas de Tenerife.

«Los hechos son claros. Nadie puede negarlo», reconoce cuando se habla del paso de jugadores a Gran Canaria. A partir de ahí, explica su punto de vista, basado en su experiencia y en la defensa del modelo de cantera que, según él, ha convertido a Las Palmas en «un referente nacional».

El buen trabajo de García en el Santa Úrsula le abrió las puertas del club amarillo. Rubén recuerda que desde Las Palmas seguían «constantemente» todo lo que hacían. Un proyecto que hizo del club del norte un ejemplo por su manera de trabajar, con una plantilla que llegó a tener 18 jugadores Sub 23 en Tercera División. «Estábamos a la altura de filiales como Tenerife y Las Palmas, haciendo un trabajo de cantera y haciendo debutar, en una sola temporada, a 16 o 17 futbolistas canteranos», explica. Ese modelo, reconoce, «gustaba» en la Unión Deportiva. Tanto, que no solo les felicitaron, sino que hace dos años les propusieron a él y a su hermano Jonás unirse al equipo de captación del club en Tenerife.

Hoy, como ojeador en la zona norte –aunque también busca talentos «más allá de la Isla», aclara–, Rubén García es de los que mejor pueden explicar cómo se detecta el talento, cómo se elige a un jugador y por qué tantos jóvenes tinerfeños ven en Las Palmas una vía real para llegar al fútbol profesional.

Junto a él, su hermano Jonás y Emilio –encargado de la zona sur– forman el equipo de Las Palmas en Tenerife. Un equipo muy atento en una zona que, según Rubén, sigue siendo una cantera de grandes jugadores. «El fútbol tinerfeño tiene bastante talento, futbolistas muy interesantes, muy válidos y que pueden llegar», asegura. Y aunque reconoce las limitaciones –«solo hay dos clubes profesionales», admite–, niega rotundamente que el problema sea de calidad. «No creo que nos falte calidad técnica o táctica», afirma.

En cuanto a la famosa marcha de jugadores, para Rubén no es una impresión, es un hecho. «Debutan muchos más jugadores canarios en la Unión Deportiva Las Palmas que en el Tenerife», afirma. Y ahí destaca el punto clave: «La apuesta». Porque, según él, Las Palmas no se queda solo en palabras. Tiene «una apuesta seria y real por la cantera», un compromiso que se ve en cosas concretas: equipos filiales «llenos de jugadores importantes», proyectos para que esos chicos lleguen a tener «presencia en el primer equipo». Y, en el fútbol, insiste, eso es lo que de verdad «da la garantía».

Pone como ejemplo el caso de Alberto Moleiro. Rubén cree que el extremo de Santa Cruz representa mejor que nadie esa idea de una oportunidad real. «Si Moleiro, que estaba aquí, ha podido llegar al fútbol profesional, después de ser visto en Tenerife y de tener la oportunidad de crecer en la cantera de Las Palmas… y lo ha logrado, los canarios, al final, lo ven como algo cercano», explica. Lo mismo pasa con Pedri. El valor, según él, no está solo en el talento, sino en ver que el camino existe y que se puede hacer desde Canarias. «Cuando ves el caso de Pedri, que al final es un futbolista que podría ser cualquiera de nosotros, que es de Tegueste, un municipio que todos conocemos… ves a una persona cercana, canaria, con conductas y comportamientos que nos representan, que nos identifican como canarios y lo ves triunfando en el fútbol profesional… pues yo creo que eso es un orgullo para todos. Creo que ahí está el valor. El futbolista en Canarias se identifica con eso, con la idea de que cualquiera puede ser un Moleiro», añade.

Eso sí, Rubén no lo idealiza. De hecho, una de las partes más fuertes de su mensaje llega cuando habla de lo que no se ve. De lo que diferencia a los que triunfan de los que se quedan. Para él, no siempre triunfan «los que tienen las mejores condiciones». Muchas veces lo hacen los «que aguantan», los «más constantes». Y ahí da casi una lección de vida. Habla de «aguante», de «resistencia», de trabajar «en silencio» y de «no rendirse» cuando las oportunidades no llegan. Ahí sitúa, precisamente, el gran error del fútbol base: «El no insistir y el no luchar por lo que uno quiere ser».

Cuando le preguntan si los chicos tinerfeños eligen Las Palmas antes que al Tenerife, Rubén evita la polémica. «Nosotros no buscamos quitarle jugadores al Tenerife», aclara. Habla de «criterios propios» y de una forma muy específica de ver el fútbol, la «filosofía del club». Y ese proyecto, insiste, se les explica a los jugadores. La clave, concluye, es que el futbolista «salga convencido de lo que el club está haciendo y de cómo está trabajando».