
El IGN intensifica la vigilancia sísmica en el Teide ante el aumento de enjambres volcánicos
El Instituto Geográfico Nacional ha intensificado la vigilancia sísmica en el entorno del Teide tras registrar un aumento en la frecuencia de enjambres volcánicos durante 2026, aunque los expertos descartan por ahora una amenaza de erupción inminente.
La reciente intensificación de la actividad sísmica en el entorno del Parque Nacional del Teide ha obligado a las autoridades científicas a elevar la frecuencia de sus protocolos de vigilancia. Tal y como recoge la información facilitada por el Instituto Geográfico Nacional (IGN) tras la última sesión del comité asesor del Plan Especial de Protección Civil y Atención de Emergencias por riesgo volcánico (Pevolca), la recurrencia de los movimientos telúricos en Tenerife ha experimentado un incremento notable durante el presente ejercicio.
El balance técnico presentado por Ithaiza Domínguez, director del IGN en el archipiélago, cifra en una decena los enjambres sísmicos registrados en lo que va de 2026, una cifra que contrasta con los seis eventos contabilizados en el cómputo anual de ejercicios precedentes. El análisis de los datos revela una dinámica oscilante: tras un periodo de mayor intensidad entre febrero y marzo, la frecuencia disminuyó durante la primavera, para repuntar nuevamente en junio y julio con la detección de tres nuevos episodios.
Este escenario ha motivado que el Pevolca establezca un calendario de reuniones trimestrales, una medida orientada a garantizar una monitorización constante y rigurosa. Desde una perspectiva geológica, los expertos subrayan que, si bien la sismicidad es un fenómeno inherente a la naturaleza volcánica de la isla, la ausencia actual de una intrusión magmática cortical —requisito indispensable para una erupción— permite descartar, por el momento, una amenaza inminente. No obstante, la comunidad científica mantiene una postura de cautela, advirtiendo que la dinámica de enjambres podría prolongarse e incluso derivar en sismos perceptibles por la ciudadanía, sin que ello suponga necesariamente un riesgo estructural o daños materiales.
La memoria colectiva de Canarias, marcada profundamente por la erupción del volcán Tajogaite en La Palma, condiciona inevitablemente la percepción social ante estos datos. Sin embargo, la gestión técnica actual se aleja de la alarma, enfocándose en la preparación preventiva. La vigilancia sobre el Teide se mantiene, por tanto, bajo un prisma de rigor científico que prioriza la observación continua frente a la incertidumbre, recordando que la actividad volcánica es un proceso geológico complejo que, aunque requiere una atención permanente, no sigue patrones lineales ni predecibles a corto plazo.