
Una investigación revela la estructura 3D del subsuelo de Tenerife y su relación con la actividad volcánica
Una nueva investigación publicada en Scientific Reports ha logrado la primera reconstrucción tridimensional del subsuelo de Tenerife, revelando acumulaciones de magma y procesos geológicos profundos que explican la sismicidad reciente en la isla.
La reciente investigación publicada en la revista Scientific Reports —perteneciente al grupo Nature— arroja una luz inédita sobre la arquitectura geológica de Tenerife, al lograr por primera vez una reconstrucción tridimensional de las entrañas de la isla. Tal y como recoge el Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan), este avance científico permite comprender con mayor precisión cómo se distribuyen las masas magmáticas en la transición entre la corteza oceánica y el manto superior, un área crítica para la monitorización de la actividad volcánica en el archipiélago.
El estudio, liderado por el investigador Víctor Ortega Ramos en el marco de una colaboración académica que integra a la Universidad Complutense de Madrid, el Instituto Tecnológico y de Energías Renovables (ITER), así como a las universidades de Ginebra y el IVAR de Portugal, identifica una corteza oceánica de unos 10 kilómetros de espesor con una notable rigidez. Sin embargo, el hallazgo más relevante reside en las capas inferiores, situadas entre los 10 y los 30 kilómetros de profundidad, donde se han detectado cuatro grandes anomalías sísmicas. Estas zonas, caracterizadas por una baja velocidad en la propagación de las ondas, sugieren la presencia de acumulaciones de magma y variaciones en la composición mineralógica de las rocas.
Especial atención merece el sector occidental de la isla, donde los datos revelan velocidades excepcionalmente reducidas en las ondas S. Mediante modelos termodinámicos, los expertos vinculan estas anomalías con procesos de underplating magmático, un fenómeno geológico mediante el cual el magma del manto se deposita progresivamente en la base de la corteza. Esta dinámica no solo altera las propiedades físicas del subsuelo, sino que parece guardar una correlación directa con la sismicidad reciente registrada en Tenerife.
Según la interpretación de los autores, la transferencia de magma hacia niveles superiores provoca una descompresión que facilita la liberación de gases, principalmente dióxido de carbono. Este flujo de volátiles y fluidos magmáticos hacia el sistema hidrotermal superficial se perfila como un factor determinante para explicar la génesis de ciertos eventos sísmicos, incluidos aquellos de baja frecuencia e híbridos que han sido objeto de seguimiento en los últimos años. Este mapa tridimensional no solo representa un hito en la geofísica insular, sino que proporciona una herramienta técnica fundamental para la vigilancia volcánica, al conectar la dinámica profunda del manto con la actividad sísmica observable en la superficie.