
Santiago del Teide reivindica su memoria rural con la recreación del histórico "paso de la cumbre"
La recreación del histórico "paso de la cumbre" en Santiago del Teide consolida la preservación de la memoria etnográfica canaria como un espacio de cohesión social e integración comunitaria intergeneracional.
La preservación de la memoria etnográfica en Canarias ha encontrado en Santiago del Teide un escenario de resistencia cultural frente a la estandarización de los eventos turísticos. Tal y como recoge la crónica de los actos celebrados este pasado domingo, la recreación del histórico "paso de la cumbre" y el tradicional trueque de productos agrícolas se ha consolidado como una herramienta de cohesión social que trasciende la mera representación folclórica, integrando a una población heterogénea en la recuperación de las dinámicas de subsistencia que definieron la vida rural en la primera mitad del siglo XX.
Esta iniciativa, impulsada hace dos décadas por Juan Antonio Jorge Peraza con el respaldo de la Fundación Tenerife Rural, articula un recorrido que conecta puntos geográficos clave —desde San Francisco de La Montañeta en Garachico, pasando por San José de Los Llanos en El Tanque, hasta finalizar en el casco urbano de Santiago del Teide—. El evento destaca por su capacidad para involucrar a colectivos intergeneracionales, como el Taller de Baile Folclórico local, que desde 2017 ha incorporado a residentes de diversas procedencias, incluyendo ciudadanos europeos que han hecho de la isla su lugar de residencia, convirtiendo la tradición en un espacio de integración comunitaria.
El contraste entre la modernidad y el legado histórico se hizo patente este año al coincidir la recreación con la celebración de un evento gastronómico de carácter mediático en la Casona del Patio. Mientras el entorno digital y el entretenimiento televisivo ocupaban parte de la agenda municipal, el camino real se convertía en el escenario de un ejercicio de memoria viva. Participantes de avanzada edad, como Mary Carmen Luis, aportaron el testimonio directo de una época en la que el intercambio de mercancías —desde azafrán hasta productos de la tierra— era una necesidad vital, frente a la actual puesta en escena donde figuras como Roque Armas, en el papel de terrateniente, o Fabio Gangarossa, encarnando al clero local, reconstruyen la jerarquía social de antaño.
La logística del evento, que contó con la colaboración de diversas entidades como la Escuela Municipal de Folclore de Arona y el Grupo de Amigos de las Tradiciones de San Juan de la Rambla, logró sortear la ausencia de algunos elementos tradicionales —como los antiguos "cochineros" o la figura del médico— para centrarse en la esencia del intercambio. El cierre de la jornada, presidido por el alcalde Emilio Navarro, culminó con un convite popular que, más allá de la anécdota, subraya la vigencia de un patrimonio inmaterial que, lejos de extinguirse, se adapta a los nuevos perfiles demográficos de la comarca, manteniendo viva la identidad de un territorio que, a pesar de las transformaciones económicas, sigue reconociéndose en sus raíces.