Santa Úrsula reivindica la cocina tradicional canaria a través del Bodegón El Primero

Santa Úrsula reivindica la cocina tradicional canaria a través del Bodegón El Primero

Recurso: El Día

El Bodegón El Primero, ubicado en Santa Úrsula, se consolida como un referente de la gastronomía tradicional del norte de Tenerife gracias a su apuesta por el producto local, las carnes a la brasa y una gestión familiar centrada en la cocina de mercado.

La gastronomía del norte de Tenerife atraviesa un momento de reivindicación de sus raíces, un fenómeno que, según recoge el portal especializado Tenerife Ahora, encuentra en el municipio de Santa Úrsula un baluarte de la cocina de mercado más genuina. En un contexto donde la restauración tiende a la estandarización, locales como el Bodegón El Primero, ubicado en el número 10 de la calle Malpaís, logran mantener una oferta centrada en el recetario insular, un modelo de negocio que ha logrado consolidar una valoración de 4,5 estrellas en las plataformas de reseñas digitales.

El valor de este establecimiento reside en su capacidad para integrar el producto local en una propuesta de corte popular. Su carta se articula en torno a dos ejes principales: la especialidad en carnes a la brasa —que abarca desde cortes como el secreto o el bichillo hasta el pollo— y la recuperación de platos identitarios, con la carne de cabra como referencia ineludible. Esta apuesta por la cocina de proximidad se extiende a la bodega, donde el servicio de vinos a granel, suministrados por viticultores del entorno, refuerza el vínculo con el sector primario de la comarca.

Más allá de la oferta culinaria, que se completa con pescados como el bacalao encebollado o el pulpo y postres de elaboración propia como la mousse de gofio y el quesillo, el éxito del local parece radicar en la gestión de la experiencia del cliente. La combinación de una política de precios competitiva con un servicio directo ha sido el factor determinante para su buena acogida entre el público local.

Desde el punto de vista operativo, el establecimiento ajusta su actividad a un horario que busca equilibrar el servicio de mediodía con la demanda nocturna. Así, el local permanece abierto los lunes en horario diurno (de 12:00 a 16:30 horas), mientras que de martes a sábado extiende su jornada hasta la noche, con un cierre fijado a las 22:15 horas. Los domingos, la actividad cesa para garantizar el descanso de la plantilla, una práctica que subraya la gestión tradicional de este tipo de negocios familiares en la isla.