
Santa Úrsula desbloquea la reforma de su piscina municipal tras cinco años de cierre
El Ayuntamiento de Santa Úrsula ha iniciado la redacción de los pliegos técnicos para licitar la reforma integral de su piscina municipal, desbloqueando así cinco años de inactividad tras superar los obstáculos administrativos que mantenían cerrada la instalación.
La recuperación de la piscina municipal de Santa Úrsula, una infraestructura clave para el tejido deportivo del municipio tinerfeño, encara por fin una fase de desbloqueo administrativo tras un lustro de inactividad. Tal y como recoge la información publicada recientemente, el Ayuntamiento ha comenzado a redactar los pliegos técnicos necesarios para licitar la reforma integral del complejo, un paso que marca el inicio del fin para el cierre prolongado que arrastra la instalación desde junio de 2019.
El origen de este parón se remonta a la salida anticipada de la empresa Eulen, que gestionaba el servicio hasta que problemas de viabilidad económica forzaron el cese de sus funciones. Desde entonces, el recinto, ubicado en la urbanización La Quinta, ha permanecido fuera de servicio, acumulando un deterioro que los informes técnicos del Área de Deportes han calificado como sustancial. Esta degradación física es, precisamente, el factor que impide una reapertura inmediata, obligando al Consistorio a proyectar una intervención de calado que incluya tanto la rehabilitación como la ampliación de las dependencias para cumplir con los estándares actuales de seguridad y operatividad.
El cambio de rumbo en este expediente ha sido posible gracias a una labor de mediación con la Junta de Compensación y los propietarios de los terrenos, un proceso de negociación que ha permitido superar el bloqueo administrativo que impedía avanzar. Este escenario de entendimiento es el que ha facilitado que el equipo de gobierno, liderado por el alcalde Juan Acosta, retome el proyecto tras haber perdido, en 2022, una subvención de un millón de euros proveniente del Gobierno de Canarias debido a las trabas burocráticas que entonces paralizaban cualquier actuación.
La situación de Santa Úrsula ilustra una problemática recurrente en la gestión de infraestructuras públicas mediante concesiones administrativas: la vulnerabilidad de los servicios municipales ante la quiebra o el abandono de las empresas adjudicatarias. Cuando el modelo de colaboración público-privada se rompe, la reversión de la gestión a manos municipales suele verse lastrada por la falta de mantenimiento y la complejidad de los contratos de licitación. En este caso, el Ayuntamiento se enfrenta ahora al reto de transformar una instalación obsoleta en un centro de referencia, un objetivo que, aunque todavía requiere de un complejo proceso de tramitación, cuenta por primera vez en años con una hoja de ruta definida para su recuperación definitiva.