Santa Cruz de Tenerife proyecta ampliar la acera en la intersección de Juan Pablo II y la Rambla para mejorar el tránsito peatonal

Santa Cruz de Tenerife proyecta ampliar la acera en la intersección de Juan Pablo II y la Rambla para mejorar el tránsito peatonal

Recurso: Diario de Avisos

El Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife ha iniciado los trámites para ampliar la acera en la intersección de la calle Juan Pablo II y la Rambla, eliminando un cuello de botella para mejorar la movilidad peatonal.

La movilidad peatonal en uno de los puntos neurálgicos de Santa Cruz de Tenerife se enfrenta a un cambio de paradigma. Tal y como ha trascendido recientemente, el Ayuntamiento capitalino, bajo la dirección de la Gerencia de Urbanismo, ha iniciado los trámites para intervenir en una parcela privada situada en la intersección de la calle Juan Pablo II y la Rambla, un enclave donde la configuración actual del muro perimetral estrangula el paso de los viandantes.

El objetivo municipal es armonizar la sección de la acera en este tramo específico, igualando su anchura con la del resto de la vía hasta el número 60, una actuación que ya estaba contemplada en el Plan General de Ordenación (PGO) vigente. La resolución de alineaciones y rasantes, emitida por el Servicio de Planeamiento a petición de los propietarios, marca el punto de partida administrativo para resolver este cuello de botella urbanístico.

La concejala del área, Zaida González, ha precisado ante la comisión de control municipal que la ejecución de esta mejora se rige por los cauces establecidos en la Ley del Suelo. El Consistorio maneja dos escenarios posibles: que sea la propia administración local la que asuma la expropiación y la posterior obra, o bien que los titulares de los terrenos opten por la cesión y ejecución gratuita. Esta segunda vía se perfila como un requisito técnico ineludible para que los propietarios puedan obtener la licencia de primera ocupación una vez concluyan las edificaciones proyectadas en la zona, garantizando así que el frente de la parcela cumpla con los estándares de urbanización exigidos.

Esta intervención pone de relieve la complejidad de la gestión del suelo urbano consolidado, donde los intereses privados deben converger con las necesidades de accesibilidad pública. La resolución de este punto crítico no solo responde a una planificación urbanística a largo plazo, sino que atiende a una demanda histórica de mejora en la fluidez del tránsito peatonal en una de las arterias más transitadas de la ciudad.