Santa Cruz de Tenerife nombra una calle en honor al sargento de la Policía Local José María Abad Pérez

Santa Cruz de Tenerife nombra una calle en honor al sargento de la Policía Local José María Abad Pérez

Recurso: Diario de Avisos

Santa Cruz de Tenerife nombrará por primera vez una calle en honor al sargento de la Policía Local José María Abad Pérez, reconocido por su ejemplar labor y carisma.

Santa Cruz de Tenerife dedicará por primera vez una calle a un policía local. Se trata de José María Abad Pérez, conocido como el sargento Abad. Esta iniciativa ha sido posible gracias al esfuerzo de amigos, familiares, compañeros y la asociación de veteranos de la Policía Local, quienes han trabajado para que se reconozca así la labor de un agente municipal. La calle que llevará su nombre es la actual Segunda Transversal Continente, en Añaza, que da acceso a las instalaciones de la Policía Canaria.

El sargento Abad siempre fue considerado un ejemplo por su trabajo y su empatía. Nació en Santa Cruz de La Palma en 1942, aunque su padre, militar, estuvo destinado en varios lugares.

Tras su paso por el ejército en el Sáhara, regresó a las islas y a los 20 años ya trabajaba como chófer. Se casó con Pilar Abad Illa, su viuda, y dedicó su vida a sus hijas y su nieto.

Todos recuerdan su carisma y su papel en la transformación de la Policía municipal a la Local de principios del siglo XXI. Con clara vocación, se presentó a las oposiciones para ser policía sin que su padre lo supiera. Empezó como agente municipal el 1 de septiembre de 1968 y pronto lideró la unidad motorizada. Ascendió a cabo y luego a sargento de tráfico. Conocía a fondo la organización policial, habiendo trabajado en intervención de armas, oficina administrativa, objetos perdidos, logística y como coordinador de unidades operativas.

Se recuerdan anécdotas como su defensa para que la Policía tuviera presupuesto para comprar salchichas, destinadas a premiar a los perros de la unidad canina. También consiguió fondos para recauchutar las botas de los motoristas en sus inicios.

Destacó por su apoyo y exigencia de respeto hacia las mujeres que se incorporaron al cuerpo policial en 1983. "Siempre defendió que se integraran y tuvieran las mismas oportunidades de formación y puestos que los demás agentes, algo que a algunos les extrañaba entonces", cuenta Pilar, quien lo describe como "el primero en llegar a la comisaría y el último en irse, porque cuando se ponía el uniforme, todo cobraba más importancia".

El sargento Abad vivió el final de la dictadura, la Transición y la llegada de la democracia. Mantuvo siempre una buena relación con los alcaldes y concejales, pero siempre dejando claro que la Policía Local era su prioridad.

En sus últimos años, disfrutó viendo crecer a su nieto. Pasaban largas conversaciones, llenas de ejemplos y recuerdos, y él siempre le insistía en la importancia de "ser una buena persona y un hombre de provecho".