
Santa Cruz expropia el "mamotreto" de Añaza y refuerza su seguridad.
La Gerencia de Urbanismo de Santa Cruz ha iniciado la expropiación forzosa del inacabado "mamotreto de Añaza" por incumplimiento de la función social de la propiedad y su peligrosidad, mientras aprueba nuevas medidas de seguridad y planifica su demolición para el próximo año.
La Gerencia de Urbanismo del Ayuntamiento de Santa Cruz ha iniciado el proceso de expropiación forzosa del antiguo hotel inacabado, conocido como el "mamotreto de Añaza". Este edificio fue escenario de una tragedia el pasado diciembre, cuando una menor falleció tras caer al vacío. El Ayuntamiento toma esta medida porque los propietarios no han cumplido con la función social de la propiedad, al tratarse de un inmueble en construcción sin los permisos necesarios. Los antiguos dueños serán notificados de este paso.
La concejala del área, Zaida González, confirmó ayer que el expediente de expropiación ya está en marcha para notificar a las dos entidades españolas que les constan como propietarias: la Comunidad de Bienes Santa María y Promociones y Servicios Los Guíos (Progrisa). Mientras tanto, esperan que la Dirección de Asuntos Consulares les indique cómo proceder con los más de 400 propietarios extranjeros del inmueble.
González explicó que el proceso está a mitad de camino. El expediente de expropiación no podrá cerrarse hasta que el Ministerio les ofrezca soluciones para localizar a la gran cantidad de propietarios, en su mayoría alemanes, a quienes deben notificar individualmente.
Para agilizar el trámite, la concejala adelantó que contratarán a alguien para traducir la resolución de expropiación a varios idiomas. Así, cuando el Ministerio dé la luz verde para las notificaciones, el trabajo ya estará avanzado.
González afirmó que, aunque pueda parecer que la Gerencia no está actuando, la realidad es todo lo contrario. El trabajo sigue su curso y están esforzándose para cumplir con los plazos previstos para la demolición del edificio de Añaza. Ya se han presupuestado casi 3 millones de euros para ello, y se espera que la demolición se realice el próximo año.
Paralelamente, Zaida González informó que también se han aprobado nuevas medidas de seguridad para este edificio abandonado. El objetivo es impedir el acceso a más personas debido al peligro que representa.
La concejala detalló que estos trabajos, que se realizarán mediante "ejecución subsidiaria" (ya que el edificio aún no es propiedad municipal), supondrán una inversión de 112.500 euros. Se prevé que comiencen en unos dos meses, una vez que el trámite haya sido publicado en el Boletín Oficial del Estado, lo que permite la intervención.
De esta forma, la Gerencia reparará el vallado existente, eliminará los accesos al sendero que rodea los casi 36.000 metros cuadrados de superficie y que también permite el paso a la sexta planta desde el terreno. Además, se demolerán las escaleras desde la planta baja hasta la cuarta para evitar el tránsito de personas en el interior. A todo esto se sumará la colocación de rejas en los huecos de la fachada y la reparación de la valla electrosoldada.
Al respecto, la edil de Urbanismo señaló que, para poder llevar a cabo esta ejecución subsidiaria, tuvieron que valorar económicamente todas las opciones. Finalmente, optaron por un mayor cerramiento y la demolición de parte de la infraestructura para disuadir a la gente de seguir entrando y accediendo a las plantas superiores.
La construcción de este hotel inacabado en Añaza comenzó en 1973, pero las obras se paralizaron dos años después. Con 22 pisos de altura, aún sostenidos por cimientos deteriorados, este gigante de cemento ha cobrado cinco vidas desde que fue abandonado por sus propietarios. En 2018, el Ayuntamiento valló el recinto y colocó carteles en varios idiomas para informar del peligro de acceder al edificio ilegal y a medio terminar, medidas que aún se mantienen. Ese mismo año, se inició la ejecución subsidiaria de la infraestructura para intentar localizar a los dueños, al tratarse de un edificio privado.