
Reparada la fuente monumental de la Plaza Weyler en Santa Cruz.
La Plaza Weyler de Santa Cruz de Tenerife, Bien de Interés Cultural desde 2021, ha sido objeto de recientes intervenciones en 2024 para reparar grietas y sustituir los sistemas de fontanería, electricidad e iluminación de su emblemática fuente.
La Plaza Weyler de Santa Cruz de Tenerife, reconocida en 2021 como Bien de Interés Cultural (BIC) por su valor patrimonial y su papel como epicentro urbano, ha sido objeto de recientes intervenciones para asegurar la integridad de su emblemática fuente. Según ha trascendido, los trabajos de 2024 se centraron en la reparación de grietas y fisuras en el vaso de la fuente, que comprometían su estabilidad y funcionalidad, implicando la sustitución de sus sistemas de fontanería, electricidad e iluminación.
Este espacio, hoy considerado uno de los más bellos de la capital tinerfeña por sus cuidados parterres ajardinados y su constante afluencia de transeúntes y tráfico, tiene sus orígenes en una profunda transformación urbanística iniciada en 1879. En aquel año, lo que era una explanada en el extrarradio, conocida como "campo militar" por su uso castrense y como parada de caballerías, comenzó a cambiar su fisonomía. El entonces capitán general Valeriano Weyler ordenó la demolición del Hospital Militar adyacente para erigir en su lugar el edificio de la Capitanía General de Canarias.
Para complementar esta nueva sede militar, el arquitecto municipal Manuel de Cámara concibió una gran plaza que sirviera de antesala monumental, al tiempo que se prolongaba la calle del Castillo y se abrían nuevas vías como la actual Méndez Núñez y la avenida 25 de Julio. Los trabajos de nivelación del terreno, diseñados por Vicente Alonso de Armiño, fueron ejecutados por mano de obra procedente de Fuerteventura y Lanzarote, islas afectadas por sequías y hambrunas. La plaza, de configuración cuadrangular inicial, se dividió en cuatro parterres con paseos cruzados y un estanque central con un surtidor. El Ayuntamiento contribuyó con la plantación de laureles de Indias en su perímetro.
La financiación de las obras contó con el apoyo popular, destacando un concierto benéfico ofrecido por la arpista Esmeralda Cervantes en el Teatro Municipal (hoy Guimerá) el 30 de julio de 1880, cuya recaudación se destinó a los trabajos bajo la supervisión de Weyler. En reconocimiento a su impulsor, el Ayuntamiento acordó el 7 de febrero de 1879 denominar al espacio Plaza Weyler.
Once años después, en 1891, la corporación municipal buscó una fuente escultórica para realzar la plaza. La elegida, un conjunto neorrenacentista de mármol de Carrara ejecutado en Génova por Achille Canessa, presentaba un coste de 11.380 liras que superaba las capacidades presupuestarias municipales. Su financiación requirió de una combinación de aportaciones ciudadanas, eventos benéficos como bailes y tómbolas, e incluso la venta de materiales de barracones militares. La instalación de esta monumental pieza, de 5,8 metros de altura y rica ornamentación con mascarones, querubines y delfines, comenzó en 1893 y fue inaugurada el 6 de mayo de 1899.
A lo largo del siglo XX, la plaza experimentó diversas remodelaciones. En 1938, el arquitecto municipal Antonio Pintor la dotó de un muro perimetral que la aisló del tráfico, confiriéndole una superficie totalmente horizontal. Posteriormente, en 1955, Enrique Rumeu de Armas la reconfiguró, elevándola ligeramente respecto a la calle del Castillo y estableciendo un espacio central octogonal con la fuente de mármol, rodeado de parterres ajardinados. En 1958 se añadieron cuatro jarrones-fruteros de mármol de Carrara alrededor de la fuente.
La constante exposición a los elementos y el paso del tiempo han requerido periódicas intervenciones de conservación. En 2009, el conjunto escultórico fue sometido a trabajos de restauración debido a la acción del agua, el exceso de cal, los excrementos de palomas y la proliferación de microorganismos. Las recientes obras de 2024, motivadas por el deterioro estructural de la fuente, reafirman el compromiso con la preservación de este hito urbano y cultural de Santa Cruz de Tenerife.