
El comercio de Santa Cruz de Tenerife se planta ante la ampliación de la Zona de Gran Afluencia Turística
El sector comercial de Santa Cruz de Tenerife se opone a la ampliación de la Zona de Gran Afluencia Turística, reclamando mejoras en la competitividad urbana frente a la liberalización de horarios que favorecería a las grandes superficies.
El debate sobre la liberalización de los horarios comerciales en Santa Cruz de Tenerife ha alcanzado un punto de inflexión, tal y como recoge Diario de Avisos. La controversia, centrada en la posible ampliación de la Zona de Gran Afluencia Turística (ZGAT), enfrenta dos modelos de ciudad: uno basado en la expansión de las grandes superficies y otro que prioriza la supervivencia del tejido minorista tradicional.
Santiago Sesé, al frente de la Cámara de Comercio de Santa Cruz de Tenerife, ha instado a las partes implicadas a abandonar las posturas maximalistas. Su análisis advierte sobre el riesgo de una desertización urbana si la actividad comercial se desvincula de la escala humana. Para Sesé, la viabilidad económica de los pequeños negocios es incompatible con la apertura dominical generalizada, argumentando que los márgenes operativos de estos establecimientos no soportarían los costes de personal y logística que implica una jornada extendida. La propuesta de la Cámara pasa por una mediación que fomente el dinamismo económico sin comprometer la subsistencia de los comercios de proximidad.
Esta postura de cautela encuentra un respaldo firme en la Asociación Zona Centro y la Federación de Áreas Urbanas de Canarias (Fauca). Ambas entidades han formalizado un frente común contra cualquier modificación de la ZGAT, argumentando que la medida carece de una justificación técnica que responda a una demanda real de los consumidores. Desde estas organizaciones se subraya que el marco normativo actual ya otorga libertad horaria a los locales con una superficie inferior a 300 metros cuadrados, por lo que una ampliación de la zona turística solo favorecería a los grandes operadores de distribución, representados por Anged.
El conflicto trasciende la mera cuestión de los horarios y se adentra en el terreno de la competitividad estructural. Los representantes del pequeño comercio denuncian una asimetría en las condiciones de mercado, señalando que las grandes superficies cuentan con ventajas logísticas y de aparcamiento que el centro urbano no puede replicar. En lugar de una desregulación horaria, Fauca y Zona Centro reclaman una agenda política centrada en la mejora de la accesibilidad, el incremento de las plazas de estacionamiento, el refuerzo de la seguridad y la limpieza, y una estrategia de promoción de la capital tinerfeña como destino comercial. La demanda, en última instancia, no es de protección especial, sino de una equiparación de las condiciones operativas que permita al comercio local competir en un escenario de mayor equidad.