
Vecinos de Valleseco asumen la gestión municipal ante el abandono del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife
Un vecino del barrio de Valleseco en Santa Cruz de Tenerife asume con recursos propios el mantenimiento y limpieza de espacios públicos ante la persistente falta de respuesta del Ayuntamiento.
La creciente brecha entre la gestión municipal y las necesidades reales de los barrios periféricos ha encontrado en Santa Cruz de Tenerife un caso de estudio sobre la autogestión vecinal. Tal y como recoge el diario El Día, la labor de Yeray Hernández en Valleseco pone de manifiesto cómo la iniciativa individual está supliendo las carencias de mantenimiento urbano en una zona que, según denuncian sus residentes, padece un abandono administrativo crónico.
El fenómeno de la "urbanística de guerrilla" —acciones ciudadanas que intervienen el espacio público sin esperar la intervención institucional— cobra especial relevancia en este enclave santacrucero. Hernández, quien compagina su actividad profesional en el sector de la prevención de riesgos con labores de albañilería y jardinería, ha financiado con recursos propios intervenciones en la calle Ramón Botas. Estas actuaciones incluyen la recuperación de zonas verdes mediante la plantación de especies vegetales y la creación de un mural artístico que rinde homenaje a la identidad marinera del barrio, con un coste superior a los 200 euros.
Más allá de la estética, el impacto de estas acciones tiene una vertiente de seguridad y salubridad. El vecino ha procedido a la desinfección y limpieza de solares que, debido a la acumulación de escombros y vegetación descontrolada, se habían convertido en focos de plagas. Esta intervención cobra especial importancia ante la proximidad de las fiestas de la Virgen del Carmen, previstas para mediados de julio, fechas en las que el entorno de la plaza central requiere unas condiciones de habitabilidad que, a juicio de la asociación de vecinos Nuestra Señora del Carmen, no están siendo garantizadas por el Ayuntamiento.
El caso de Valleseco trasciende el gesto aislado. La organización vecinal ha respaldado públicamente a Hernández, subrayando que la dejadez institucional en la retirada de residuos y el mantenimiento de infraestructuras básicas —como la iluminación o el saneamiento de caminos reales— está forzando a los ciudadanos a asumir competencias que, por ley, corresponden a la administración local. De hecho, la colaboración entre residentes ha permitido la instalación de barandillas de seguridad y la adecuación de pasos peatonales en zonas de difícil orografía, supliendo la ausencia de inversión pública.
La propuesta de Hernández, quien aboga por la creación de brigadas vecinales de limpieza, se enfrenta a la realidad de una participación ciudadana aún limitada, a pesar del descontento generalizado por el estado de los espacios comunes. Mientras las quejas formales presentadas ante el consistorio siguen acumulándose sin una respuesta efectiva, la transformación de estos rincones de Valleseco —desde la instalación de iluminación LED en Navidad hasta la consolidación de jardines— se erige como un recordatorio de la tensión existente entre la responsabilidad pública y la resiliencia de quienes habitan los márgenes de la capital tinerfeña.