
Vecinos de Somosierra y García Escámez protestan contra la gestión urbanística y la ubicación de contenedores en Santa Cruz
Vecinos de Somosierra y García Escámez se han manifestado contra la gestión municipal por la reubicación de contenedores en un entorno protegido y la pérdida de plazas de aparcamiento, exigiendo además celeridad en la declaración del barrio como Área de Regeneración Urbana.
La gestión del espacio público en Santa Cruz de Tenerife ha vuelto a situarse en el centro del debate vecinal tras la reciente movilización de los residentes de Somosierra y García Escámez. Según adelanta el diario El Día, los vecinos se concentraron frente a la iglesia de San Fernando Rey para manifestar su disconformidad con las recientes intervenciones municipales en el entorno del templo, una zona que cuenta con la catalogación de Bien de Interés Cultural (BIC).
El conflicto, que ha cristalizado en la recogida de más de un centenar de firmas, pone de relieve una brecha creciente entre la planificación urbanística del Consistorio y las necesidades cotidianas de los habitantes. Los residentes sostienen que la reordenación de los puntos de recogida de residuos ha derivado en una merma de plazas de aparcamiento y en una alteración de la seguridad vial, al obligar al desplazamiento de un paso de peatones que, según denuncian, ha quedado en una posición comprometida.
Más allá de la problemática logística, el colectivo vecinal, representado por Manuel Jorge, ha puesto el foco en la protección del patrimonio. La ubicación de contenedores de basura en las inmediaciones de un edificio protegido por su valor histórico es calificada por los afectados como una decisión que contraviene la preservación estética y ambiental del entorno. Ante esta situación, los vecinos han instado al Ayuntamiento a reubicar estas instalaciones en emplazamientos alternativos que no comprometan la salubridad ni la imagen del conjunto monumental.
La protesta también ha servido para elevar una queja formal ante las áreas de Urbanismo, Patrimonio, Distrito y Alcaldía, solicitando una moratoria en las obras que están reduciendo el estacionamiento en el barrio. Para los residentes, esta supresión de plazas supone un obstáculo añadido para el desarrollo de la vida social, educativa y religiosa de la zona. En este sentido, la plataforma reclama una interlocución directa con los responsables municipales, exigiendo que cualquier proyecto de remodelación futura sea sometido a un proceso de consenso previo.
Finalmente, el malestar vecinal se extiende a la paralización de las políticas de vivienda. Los residentes han aprovechado la ocasión para exigir celeridad en la declaración de Somosierra como Área de Regeneración Urbana (ARRU), un instrumento fundamental para acometer la rehabilitación de inmuebles antiguos y corregir las deficiencias estructurales que arrastra el barrio. Esta demanda subraya la urgencia de una intervención integral que trascienda la gestión puntual del mobiliario urbano y aborde la mejora de la calidad de vida de los vecinos de forma estructural.