Clausuran los accesos a la antigua fábrica de Celgán en Santa Cruz de Tenerife tras reiterados incendios

Clausuran los accesos a la antigua fábrica de Celgán en Santa Cruz de Tenerife tras reiterados incendios

Recurso: Diario de Avisos

La Policía Local de Santa Cruz de Tenerife ha clausurado los accesos a la antigua fábrica de Celgán, en el barrio de Tío Pino, para frenar la inseguridad y los recurrentes incendios que afectan a este complejo industrial abandonado desde hace dos décadas.

La degradación urbanística y la falta de seguridad en las instalaciones industriales en desuso han vuelto a situar a la antigua factoría de Celgán, en el barrio tinerfeño de Tío Pino, en el centro de la agenda de seguridad municipal. Tal y como ha comunicado la Policía Local de Santa Cruz de Tenerife, el cuerpo ha optado por clausurar físicamente los puntos de entrada al complejo tras un reciente episodio de combustión de restos vegetales en el interior del solar.

Esta intervención responde a una problemática persistente que se prolonga durante más de dos décadas. El inmueble, que carece de actividad productiva desde hace veinte años, se ha transformado en un foco recurrente de incendios que afectan a residuos acumulados, mobiliario y maleza. La recurrencia de estos sucesos no solo supone un riesgo de propagación de llamas hacia las viviendas colindantes, sino que también plantea un desafío constante para los servicios de emergencia, obligados a intervenir de forma periódica en un espacio que, por su estado de ruina, presenta riesgos estructurales evidentes para cualquier persona que acceda al recinto.

Más allá de la actuación policial inmediata, el caso de Celgán ilustra la complejidad de la gestión de los denominados "puntos negros" urbanos, donde la titularidad privada y el abandono prolongado dificultan la vigilancia efectiva. Las autoridades locales han hecho un llamamiento a la responsabilidad vecinal, instando a la población a no vulnerar los precintos instalados y a mantener una distancia prudencial respecto a la parcela. El objetivo de estas medidas es doble: por un lado, evitar que la zona se convierta en un vertedero incontrolado o en un refugio inseguro y, por otro, prevenir nuevos incidentes que requieran la movilización de los efectivos de seguridad y extinción de incendios.