
El Museo de las Ilusiones abandona Santa Cruz de Tenerife y se traslada a Costa Adeje
El Museo de las Ilusiones abandonará el próximo mes de mayo su sede en el histórico edificio de la antigua fábrica de tabacos La Lucha en Santa Cruz de Tenerife para trasladarse al municipio de Costa Adeje.
La capital tinerfeña se enfrenta a una nueva reconfiguración de su oferta de ocio cultural tras confirmarse el traslado del Museo de las Ilusiones. Según ha informado Diario de Avisos, el recinto, que abrió sus puertas en agosto de 2024, abandonará el próximo mes de mayo su actual ubicación en el centro de Santa Cruz para reabrir sus instalaciones en el municipio de Costa Adeje.
Este movimiento supone el cese de una actividad que, durante los últimos dos años, ha ocupado 700 metros cuadrados en la intersección de las calles El Pilar y Suárez Guerra. El espacio, que combinaba la divulgación científica con propuestas interactivas, se instaló en los bajos de un inmueble de gran valor patrimonial: la antigua fábrica de tabacos La Lucha. La intervención realizada por los promotores del museo permitió, además, la puesta en valor de elementos constructivos originales, como pavimentos, paramentos y detalles ornamentales que habían permanecido ocultos tras el uso comercial previo del edificio, que llegó a albergar dependencias de Galerías Preciados.
La salida de este equipamiento privado pone de relieve la fragilidad de los usos culturales en edificios históricos de la ciudad. El inmueble, proyectado por el arquitecto Domingo Pisaca e inaugurado en 1928, constituye un exponente singular del patrimonio industrial tinerfeño. Su promotor, Manuel López Luis, dotó a la edificación de una estética ecléctica que incluía un despacho decorado con motivos arabescos, ejecutado por artesanos marroquíes, y una fachada caracterizada por su pabellón a la francesa y elementos de forja. La relevancia de esta construcción no es solo estética; su pasado como centro de manufactura tabaquera —que llegó a producir hasta 80.000 cigarrillos por hora y obtuvo reconocimientos internacionales en la Exposición Iberoamericana de 1929— le otorga una posición destacada en la memoria colectiva de la capital.
En la actualidad, el edificio se encuentra bajo el foco de la gestión urbanística municipal, al estar incluido en el Catálogo de Protección de Bienes Culturales de Santa Cruz. Este estatus, que se encuentra en fase de consulta pública, implica una suspensión cautelar de licencias para intervenciones en el inmueble, una medida administrativa que se prolongará previsiblemente durante los próximos dos años. Mientras el Ayuntamiento define el grado de protección definitiva para este y otros vestigios de la industria tabaquera local —como las antiguas sedes de La Victoria o El Águila Tinerfeña—, la marcha del Museo de las Ilusiones deja un vacío en un enclave que, a pesar de su carácter privado, funcionaba como un punto de dinamización turística y social en el corazón de la ciudad.