El Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife niega una plaga de roedores y atribuye los avistamientos a focos aislados

El Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife niega una plaga de roedores y atribuye los avistamientos a focos aislados

Recurso: Diario de Avisos

El Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife niega la existencia de una plaga de roedores en la capital y atribuye los avistamientos a episodios aislados vinculados a factores ambientales y a una gestión inadecuada de los residuos.

La gestión de la salubridad pública en Santa Cruz de Tenerife ha vuelto a situarse en el centro del debate político tras la proliferación de testimonios ciudadanos sobre la presencia de roedores en diversos puntos de la capital. Tal y como recoge la Cadena Ser, el alcalde, José Manuel Bermúdez, ha desestimado la existencia de una plaga generalizada en el municipio, atribuyendo los avistamientos a episodios aislados y localizados.

Desde la perspectiva de la administración local, el fenómeno responde a una combinación de factores ambientales y hábitos urbanos. El regidor ha señalado que el incremento de las temperaturas estivales actúa como un catalizador, forzando a los animales a abandonar sus refugios habituales en el subsuelo. No obstante, el discurso municipal también pone el foco en la responsabilidad ciudadana, subrayando que la gestión inadecuada de los residuos —especialmente el abandono de bolsas fuera de los depósitos habilitados— y la alimentación irregular de animales en la vía pública, fuera de los cauces autorizados para las colonias felinas, son elementos que favorecen la aparición de estos vectores.

La preocupación vecinal, que se ha trasladado con fuerza a las redes sociales, abarca un espectro geográfico amplio que incluye enclaves emblemáticos como la plaza del Príncipe, la plaza de los Patos y el parque García Sanabria, además de zonas residenciales como Somosierra y Residencial Anaga. En el caso específico de la plaza del Príncipe, el Ayuntamiento ha identificado un foco concreto vinculado a la antigua concesión de un kiosco, donde la permanencia de elementos estructurales tras el cese de la actividad comercial habría facilitado la proliferación de roedores. Ante esta situación, el consistorio ha anunciado una intervención inmediata para esta misma semana con el objetivo de sanear el entorno.

Más allá de la controversia sobre la terminología —si se trata de una plaga o de incidencias puntuales—, el episodio pone de relieve la complejidad de mantener el control sanitario en entornos urbanos densamente poblados. La normativa de salud pública exige una vigilancia constante sobre los focos de insalubridad, y la respuesta del Ayuntamiento se enfrenta ahora al reto de verificar cada una de las denuncias ciudadanas. La eficacia de los protocolos de limpieza y la concienciación sobre el uso correcto de los contenedores se perfilan, a juicio del gobierno municipal, como las herramientas principales para mitigar una problemática que, si bien no se reconoce como generalizada, sí requiere de una actuación técnica coordinada para evitar su expansión.