
La masonería recupera su templo histórico en Santa Cruz de Tenerife tras 88 años
El Templo Masónico de Santa Cruz de Tenerife recupera su actividad histórica con una tenida solemne tras una rehabilitación integral que pone fin a décadas de ostracismo y persecución.
La reciente celebración de una tenida solemne en el Templo Masónico de Santa Cruz de Tenerife, tal y como ha informado la prensa local, trasciende el mero acto litúrgico para convertirse en un hito de reparación histórica. La recuperación de este inmueble, que permaneció ajeno a su propósito fundacional desde el estallido de la Guerra Civil en 1936, simboliza el cierre de una etapa de ostracismo para la masonería en las islas, marcada por décadas de persecución ideológica y usos ajenos a su naturaleza, como su etapa de farmacia militar durante el régimen franquista.
El evento, que congregó a más de 80 miembros de la Gran Logia de Canarias junto a delegaciones de obediencias nacionales e internacionales —incluyendo representantes de Francia, Portugal y diversos organismos del Rito Escocés—, marca el retorno de la actividad masónica al edificio de la calle San Lucas. Este regreso ha sido posible gracias a una inversión pública de tres millones de euros destinada a la rehabilitación integral del inmueble, cuya reapertura como centro de interpretación el pasado mes de octubre permitió que el espacio volviera a acoger, casi nueve décadas después, una reunión de esta índole.
Para la Gran Logia de Canarias, este encuentro no solo constituye un ejercicio de memoria democrática, sino la reafirmación de los principios de libertad de conciencia y fraternidad que definen a la institución. Carlos Berástegui Afonso, Gran Maestro de la organización, ha puesto el foco en la continuidad de estos valores, los cuales, a pesar de la interrupción forzosa de la actividad en el templo, han persistido en el ámbito privado de sus integrantes. La logística del acto, que se desarrolló en el marco de una asamblea institucional, contó con la cooperación del Ayuntamiento de Santa Cruz, destacando la labor del área de Cultura en la puesta en valor de este patrimonio arquitectónico.
La singularidad del Templo Masónico de Santa Cruz, único en su género dentro del territorio nacional, le otorga una relevancia que va más allá de lo local. Al devolver al edificio su función original como lugar de reflexión y trabajo, la masonería canaria busca integrar su legado en el tejido cultural de la sociedad isleña. La presencia de figuras de alto rango, como el gran canciller de la Gran Logia de Francia o el soberano gran comendador del Supremo Consejo de España, subraya la importancia que el ámbito masónico internacional otorga a la recuperación de este enclave, consolidándolo como un referente histórico y ético tras años de abandono.