
El Templo Masónico de Santa Cruz inicia su fase final para ser declarado Lugar de Memoria Democrática
El Templo Masónico de Santa Cruz de Tenerife inicia su fase definitiva para ser declarado Lugar de Memoria Democrática, abriendo un periodo de exposición pública para consolidar su protección y futura musealización.
La tramitación administrativa para elevar el Templo Masónico de Santa Cruz de Tenerife a la categoría de Lugar de Memoria Democrática ha entrado en su fase definitiva, según recoge el Boletín Oficial del Estado (BOE). Este paso formal permite que la ciudadanía y los colectivos interesados examinen el expediente y presenten sus aportaciones durante un plazo de veinte días hábiles a través de la plataforma digital del Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática, departamento que dirige Ángel Víctor Torres.
La relevancia de este inmueble, situado en la calle San Lucas, trasciende su valor arquitectónico. Construido a principios del siglo XX bajo la dirección del arquitecto Manuel de Cámara y Cruz por iniciativa de la Gran Logia de Añaza, el edificio ostenta la singularidad de ser el templo masónico de mayor envergadura erigido en territorio español antes del estallido de la Guerra Civil. Su protección actual como Bien de Interés Cultural (BIC), estatus que posee desde 2007, se verá reforzada por esta nueva figura jurídica, que da continuidad al proceso iniciado en enero de 2026 con su inscripción preventiva en el Inventario de Lugares de Memoria Democrática, en cumplimiento de la normativa estatal vigente.
El proyecto de recuperación del edificio ha contado con una inversión pública de tres millones de euros, sufragada conjuntamente por el Estado y el consistorio santacrucero, culminando en una rehabilitación integral finalizada el pasado ejercicio. Esta intervención se enmarca en un protocolo de colaboración suscrito el 9 de enero entre ambas administraciones, con el objetivo de integrar el espacio en la red de centros memorialistas del país.
El alcalde de la capital tinerfeña, José Manuel Bermúdez, ha subrayado la proyección internacional que se pretende otorgar al inmueble. La estrategia municipal contempla transformar el recinto en un museo especializado, una iniciativa que busca poner en valor la singularidad de su iconografía masónica, un patrimonio que, a juicio del regidor, constituye un activo cultural de primer orden con escasos parangones a nivel global. La declaración como Lugar de Memoria Democrática no solo blindará la preservación del edificio, sino que consolidará su papel como centro de divulgación histórica y pedagógica sobre la persecución y represión que sufrió la masonería durante el siglo pasado en España.