
Santa Cruz frena la reestructuración de la línea 916 en Anaga para priorizar el aumento de frecuencias
El Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife ha frenado la reestructuración horaria de la línea 916 en Anaga para priorizar el aumento de frecuencias solicitado por los vecinos frente a los ajustes operativos propuestos por Titsa.
La movilidad en el macizo de Anaga se encuentra en una encrucijada política y operativa. Según ha trascendido recientemente, el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, a través de la oficina del Distrito Anaga, ha optado por frenar la reestructuración horaria de la línea 916 que había sido propuesta por el Comité de Empresa de Titsa. Esta decisión responde a la necesidad de conciliar las exigencias de puntualidad técnica con la presión social de los residentes, quienes reclaman un incremento en la oferta de transporte público en lugar de una mera reorganización de los tiempos de paso.
El conflicto surge de la tensión entre la eficiencia operativa y la cobertura territorial. Mientras que los representantes de los trabajadores buscaban ajustar los horarios para mitigar los retrasos, el área de Movilidad ha decidido priorizar los compromisos adquiridos con los vecinos en noviembre pasado, descartando cualquier supresión de expediciones. La estrategia municipal se orienta ahora hacia un refuerzo de las frecuencias, especialmente sensible en los días festivos y fines de semana, periodos donde la demanda vecinal es más acusada.
Actualmente, la línea 916 vertebra la conexión entre el Intercambiador capitalino y los núcleos de María Jiménez y Los Valles, incluyendo paradas estratégicas en la avenida Marítima, Plaza de España, avenida Francisco La Roche, avenida Anaga, Valleseco y El Bufadero. El servicio, que también contempla una extensión puntual a Cueva Bermeja —tanto en días laborables como en fines de semana—, opera con una cadencia que arranca a las 6:00 horas desde el centro de la ciudad y a las 6:25 horas desde el extremo opuesto.
El despliegue actual cuenta con diez salidas diarias en sentido Anaga, con intervalos que se extienden hasta las 21:00 horas, y una cifra similar en sentido inverso, finalizando a las 21:25 horas. Por su parte, la operativa de fin de semana se limita a siete expediciones, con un horario que abarca desde las 7:05 hasta las 19:25 horas en dirección a los barrios, y de 7:40 a 20:00 horas en el trayecto de vuelta.
Este giro en la gestión del transporte periférico subraya la complejidad de dotar de servicios ágiles a las zonas de difícil orografía. La administración local se enfrenta ahora al reto de materializar una ampliación de frecuencias que satisfaga las expectativas de los habitantes del macizo, garantizando que el transporte público no solo sea puntual, sino también suficiente para cubrir las necesidades de movilidad de los barrios más alejados del centro urbano.