
Santa Cruz de Tenerife invertirá 4 millones en refuerzo educativo y lucha contra el absentismo escolar
El Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife invertirá 4 millones de euros en ampliar los servicios de apoyo pedagógico, duplicar las actividades extraescolares y reforzar la lucha contra el absentismo escolar hasta 2031.
El Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife ha trazado su hoja de ruta para el periodo 2026-2027 con un enfoque centrado en la extensión de los servicios de apoyo pedagógico y la dinamización de las horas no lectivas. Tal y como ha trascendido tras la reunión mantenida entre el alcalde, José Manuel Bermúdez, y la responsable del área de Educación, Charín González, con los responsables de los centros escolares, el consistorio capitalino prepara una reestructuración de su oferta pública que busca incidir tanto en el rendimiento académico como en la estabilidad de las familias.
La estrategia municipal se articula a través de una inversión plurianual de 1,9 millones de euros, destinada a un nuevo contrato de actividades extraescolares. Este despliegue presupuestario, proyectado para cubrir los próximos cuatro cursos, tiene como objetivo principal duplicar la frecuencia de las sesiones deportivas —pasando de dos a cuatro jornadas semanales— y extender el acompañamiento académico a los Institutos de Educación Secundaria (IES), un nivel educativo que hasta ahora no contaba con este tipo de refuerzo dentro del programa. Esta medida busca dar continuidad a un servicio que, durante el presente ejercicio, ha alcanzado a 1.458 menores repartidos en 32 centros, con una distribución equilibrada entre el apoyo al estudio y la práctica física.
Más allá de la oferta complementaria, el consistorio ha puesto el foco en la prevención del abandono escolar mediante una licitación paralela. Se trata de un contrato de 2,1 millones de euros, vigente hasta 2031, diseñado para combatir el absentismo. La novedad técnica de este servicio reside en la creación de un protocolo específico para el alumnado de Formación Profesional Básica, una etapa educativa que, según los datos del sector, presenta una mayor vulnerabilidad ante el riesgo de desvinculación académica.
Esta apuesta por la educación pública en Santa Cruz se enmarca en un contexto de creciente demanda por parte de las familias de entornos urbanos, donde la conciliación laboral y la necesidad de recursos de apoyo fuera del horario lectivo se han convertido en una prioridad política. Al integrar la escucha activa de los equipos directivos en la planificación de estas medidas, el Ayuntamiento pretende que la oferta no solo sea cuantitativa, sino que responda a las necesidades específicas de cada centro, consolidando así un modelo de gestión que busca reducir las brechas de desigualdad en el acceso a actividades formativas y deportivas.