Santa Cruz de Tenerife reforma su normativa para salvar los quioscos ante la crisis del sector

Santa Cruz de Tenerife reforma su normativa para salvar los quioscos ante la crisis del sector

Recurso: Diario de Avisos

El Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife prepara una nueva ordenanza para modernizar y diversificar la oferta de sus quioscos ante el cierre masivo de estos establecimientos por la crisis del sector y la falta de relevo generacional.

La fisonomía urbana de Santa Cruz de Tenerife atraviesa una transformación silenciosa pero profunda. Tal y como ha informado recientemente el diario El Día, la clausura definitiva de tres de los cuatro quioscos situados en el eje que conecta las plazas de la Paz y de Toros marca el fin de una era para el comercio de proximidad en la capital tinerfeña. Este fenómeno, lejos de ser un hecho aislado, refleja la crisis estructural que atraviesa el sector de la prensa escrita y la venta minorista tradicional en el espacio público.

El cierre responde, en gran medida, al relevo generacional fallido. La jubilación de los titulares de las licencias, sumada a la ausencia de nuevos emprendedores interesados en asumir la gestión de estos puntos de venta, ha provocado que las estructuras —propiedad, en su mayoría, de los propios quiosqueros— hayan sido retiradas, dejando únicamente operativo el establecimiento frente a la plaza de Toros. Esta pérdida de tejido comercial se enmarca en una tendencia preocupante: el número de quioscos activos en la ciudad ha caído drásticamente, pasando de 35 unidades el año pasado a una cifra significativamente menor en la actualidad.

Desde el Ayuntamiento, el concejal de Patrimonio Municipal, Javier Rivero, ha reconocido que la normativa vigente, que data de 1995, ha quedado obsoleta ante los cambios en los hábitos de consumo. La irrupción de la información digital y la rigidez de una ordenanza que impedía diversificar la oferta han estrangulado la viabilidad económica de estos negocios. Para revertir esta situación, el Consistorio trabaja en una nueva regulación, cuya entrada en vigor está prevista para después del verano, con el objetivo de dotar a estos espacios de una mayor flexibilidad operativa.

La futura ordenanza pretende convertir los quioscos en puntos de servicios integrales. Entre las novedades, se permitirá la comercialización de artículos como flores, souvenirs, productos de alimentación envasada, juguetes y café, además de la prestación de servicios de gestión logística para paquetería y comercio electrónico. Asimismo, se contempla la posibilidad de instalar mobiliario exterior para clientes y la apertura de nuevas licencias demaniales, un proceso que llevaba tres décadas paralizado.

Históricamente, estos quioscos fueron concebidos a mediados del siglo XX como una herramienta de cohesión social y sustento familiar, evolucionando desde los primitivos carritos de madera hasta las instalaciones fijas que han definido el paisaje de la ciudad durante décadas. La apuesta municipal ahora se centra en la modernización de estos enclaves, buscando que el quiosco deje de ser un mero expositor de papel para transformarse en un nodo de servicios dinámico, capaz de adaptarse a las exigencias de una sociedad que ha dejado atrás el modelo de consumo tradicional.