Santa Cruz de Tenerife garantiza cinco días de autonomía hídrica mediante su red de depósitos y desalación

Santa Cruz de Tenerife garantiza cinco días de autonomía hídrica mediante su red de depósitos y desalación

Recurso: Diario de Avisos

Santa Cruz de Tenerife garantiza su resiliencia hídrica mediante una red de 38 depósitos y una creciente dependencia de la desalación, asegurando más de cinco días de autonomía frente a contingencias.

La resiliencia hídrica de Santa Cruz de Tenerife se apoya en una infraestructura de almacenamiento que garantiza una autonomía superior a los cinco días, una capacidad estratégica ante la creciente dependencia de la desalación. Tal y como recoge la información facilitada por el Ayuntamiento y la empresa concesionaria Emmasa —filial del grupo Sacyr—, la capital tinerfeña gestiona un volumen de reserva de 204.000 metros cúbicos repartidos en 38 depósitos, un despliegue necesario para salvar la compleja orografía local y asegurar el suministro ante posibles contingencias técnicas.

El modelo de gestión, que abarca desde la captación hasta la regeneración de aguas residuales, ha experimentado una transformación estructural en las últimas dos décadas. Si bien el municipio mantenía una dependencia histórica de los recursos subterráneos —pozos y galerías—, en la actualidad el 62% del consumo doméstico proviene de la planta desaladora. Esta instalación, operativa desde 2001 y con una capacidad de diseño de 35.520 metros cúbicos diarios, ha visto incrementada su producción hasta los 28.800 metros cúbicos al día tras una reciente ampliación.

La operatividad de este sistema depende de una red de distribución que roza los 1.000 kilómetros de tuberías. La gestión de esta infraestructura, supervisada mediante sistemas de monitorización de presión y detección de fugas, incluye hitos de inversión como los 925.338 euros destinados a la adecuación del depósito de Los Campitos. Esta intervención permitirá que dicha instalación, clave para las cotas medias de la ciudad, reciba agua directamente de la desaladora, diversificando así su origen de suministro, hasta ahora limitado al Canal del Norte.

Más allá de los núcleos urbanos principales como Ofra, Salamanca o El Sobradillo, el sistema se extiende a zonas de difícil acceso en Anaga, donde infraestructuras de menor escala garantizan el servicio en enclaves como Taganana o San Andrés. Este despliegue se complementa con el Plan Vertido Cero, que busca optimizar el saneamiento y la reutilización de aguas tratadas para el riego de espacios públicos, cerrando un ciclo integral que busca mitigar los riesgos de desabastecimiento en un entorno geográfico que exige una vigilancia constante de sus activos hidráulicos.