La rehabilitación del frente marítimo de Santa Cruz encara su fase decisiva tras meses de retrasos

La rehabilitación del frente marítimo de Santa Cruz encara su fase decisiva tras meses de retrasos

Recurso: Diario de Avisos

La rehabilitación del frente marítimo de Santa Cruz de Tenerife avanza tras meses de retrasos que han obligado al histórico restaurante China a cerrar temporalmente por el impacto de las obras en su actividad.

La rehabilitación del frente marítimo de Santa Cruz de Tenerife encara una fase decisiva tras meses de incertidumbre técnica. Según ha informado el Ayuntamiento de la capital tinerfeña, la llegada de los materiales destinados al pavimento de la avenida de Anaga está prevista para la semana entrante, lo que permitirá avanzar en la configuración definitiva de este espacio público.

El proyecto, que acumula un desfase de medio año sobre el cronograma inicial, ha enfrentado dificultades estructurales imprevistas, particularmente en la base de los miradores proyectados en el litoral. Este retraso ha generado un impacto directo en el tejido comercial de la zona, evidenciado por la situación del restaurante China. Su propietario, Javier Lu Sin, ha comunicado una interrupción operativa de treinta días —la primera en seis décadas de trayectoria—, argumentando que la gestión de los trabajos ha mermado la viabilidad económica y la accesibilidad de su negocio.

Desde el área de Obras e Infraestructuras, el concejal Javier Rivero ha fijado el mes de julio como el horizonte temporal para la regularización de la situación del establecimiento. La intervención en la avenida de Anaga no solo representa una obra de mejora urbana, sino que pone de relieve el complejo equilibrio entre la modernización de las infraestructuras costeras y la protección de la actividad económica preexistente. La gestión de este tipo de proyectos de gran envergadura suele estar sujeta a una estricta fiscalización, dado que la alteración de los flujos peatonales y la visibilidad de los locales comerciales durante periodos prolongados suele derivar en tensiones entre la administración local y los empresarios afectados, quienes a menudo reclaman una mayor previsión en la planificación de los plazos de ejecución.