El Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife modifica el calendario del Carnaval 2027 por limitaciones logísticas

El Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife modifica el calendario del Carnaval 2027 por limitaciones logísticas

Recurso: Diario de Avisos

El Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife ha retrasado el calendario del Carnaval de 2027 al 23 de febrero para evitar problemas logísticos en el montaje de las infraestructuras en el Recinto Ferial.

La planificación del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife para 2027 ha experimentado una alteración sustancial tras la reciente sesión plenaria del Ayuntamiento, tal y como ha informado la corporación municipal. La decisión, que ha contado con el respaldo mayoritario de la cámara —a excepción del Grupo Municipal Socialista, que optó por la abstención—, establece el 23 de febrero como Martes de Carnaval y mantiene el 3 de mayo, Día de la Cruz, como la segunda festividad local del municipio.

Este movimiento en el calendario no es una cuestión menor, sino una respuesta directa a las limitaciones operativas que impone el uso del Recinto Ferial. La coincidencia de fechas con el Parque Infantil y Juvenil (PIT), que ocupa las instalaciones hasta el 6 de enero, impedía materialmente el despliegue de la infraestructura necesaria para la gala de apertura si se hubiera mantenido el esquema tradicional. Bajo el formato original, el inicio de los actos habría tenido que producirse apenas 48 horas después de la festividad de Reyes, un margen de maniobra que el equipo de gobierno ha calificado de inviable para garantizar los estándares de calidad y seguridad exigidos.

Como consecuencia, el Ejecutivo local, encabezado por José Manuel Bermúdez, ha optado por un desplazamiento de dos semanas en la programación. Este ajuste sitúa la gala inaugural el 22 de enero, mientras que las celebraciones en la vía pública se concentrarán entre el 19 y el 28 de febrero. Desde el área de Fiestas, dirigida por Javier Caraballero, se ha hecho hincapié en que esta reconfiguración busca, ante todo, dotar de certidumbre a los colectivos, proveedores y profesionales que sostienen la logística del evento, evitando las tensiones de montaje que habrían comprometido la ejecución de los actos.

Más allá de la resolución técnica, esta medida pone de relieve la complejidad que supone gestionar una de las citas culturales y económicas más relevantes de la capital tinerfeña. La administración local ha justificado la modificación como una estrategia de optimización, subrayando que la prioridad es salvaguardar la identidad de la fiesta mediante una gestión de tiempos más realista, que permita compatibilizar el uso de los espacios públicos con la magnitud de una celebración que requiere una producción técnica de gran envergadura.