
Reabre la calle La Rosa en Santa Cruz tras tres años de obras y seis millones de inversión
La calle La Rosa de Santa Cruz de Tenerife reabre al tráfico y al peatón tras tres años de obras y una inversión de seis millones de euros que ha permitido modernizar sus infraestructuras y ampliar el espacio público.
La reapertura de la calle La Rosa en Santa Cruz de Tenerife, tal y como recoge la información publicada recientemente, marca un punto de inflexión en la estrategia de regeneración urbana de la capital tinerfeña. Tras un periodo de ejecución que se ha prolongado durante tres años —superando el plazo inicial de 24 meses—, la vía vuelve a estar operativa tras una inversión de seis millones de euros, consolidándose como una de las intervenciones de mayor calado en el centro de la ciudad durante la última década.
El proyecto, que ha enfrentado complicaciones técnicas significativas debido al hallazgo de aljibes históricos y canalizaciones privadas no documentadas en el subsuelo, ha permitido una renovación integral de las infraestructuras de saneamiento, abastecimiento de agua, telecomunicaciones y alumbrado público. Esta modernización de los servicios básicos, a menudo invisibles para el ciudadano, es, según fuentes municipales, una garantía de operatividad para las próximas siete décadas.
Desde una perspectiva urbanística, la intervención ha transformado la fisonomía de los 650 metros de longitud de la calle. La ampliación de las aceras hasta los dos metros y la plantación de 42 ejemplares arbóreos —incluyendo dos palmeras— responden a una tendencia creciente en las ciudades españolas por recuperar el espacio público para el peatón, priorizando la sostenibilidad y la accesibilidad. No obstante, esta reconfiguración conlleva la eliminación del estacionamiento en superficie, una medida que el Ayuntamiento pretende mitigar mediante la habilitación de 70 plazas en un solar próximo.
La movilidad en el entorno del barrio de El Toscal también experimentará cambios a partir de la próxima semana con la puesta en marcha de la línea 914 de guaguas, que contará con dos paradas en la zona. Este movimiento se enmarca en una hoja de ruta más amplia del consistorio, que ya ha intervenido en vías como Méndez Núñez o San Martín y que proyecta continuar con la peatonalización de la calle Santiago y la reforma de Puerto Escondido.
El impacto de esta obra, calificada por los responsables municipales como una de las más complejas de los últimos diez años, ha sido especialmente sensible para el tejido comercial y vecinal, que ha convivido con las molestias de la reforma durante más de mil días. Ante este escenario, el Ayuntamiento ha anunciado su intención de evaluar el efecto real de la obra en la actividad económica local y de implementar, a partir de septiembre, iniciativas orientadas a la dinamización comercial de este eje renovado.