
Santa Cruz de Tenerife adaptará sus semáforos a la nueva normativa de tráfico con una inversión de 260.000 euros
El Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife invertirá más de 260.000 euros hasta 2027 para adaptar 156 cruces semafóricos a la nueva normativa estatal, eliminando la fase de ámbar intermitente para mejorar la seguridad peatonal.
La reciente actualización del Reglamento General de Circulación, vigente desde el pasado 1 de octubre, ha forzado a las administraciones locales a replantear la gestión de sus infraestructuras viales. Tal y como recoge la información facilitada por el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, el municipio ha diseñado un cronograma de adaptación técnica para su red semafórica, con el objetivo principal de eliminar la fase de ámbar intermitente en los pasos de peatones, una medida orientada a reforzar la seguridad vial de los viandantes.
La concejalía de Movilidad, dirigida por Evelyn Alonso, ha cifrado en 262 las intervenciones necesarias para cumplir con la normativa estatal. Este despliegue, que cuenta con un presupuesto superior a los 260.000 euros, se extenderá hasta mediados de 2027. La estrategia municipal contempla la adecuación de 156 cruces, de los cuales 13 ya han sido adaptados, dejando un remanente de 143 puntos de actuación prioritaria.
El plan de trabajo se ha segmentado en cinco fases operativas para minimizar el impacto en la circulación. Estas labores oscilan entre la simple reprogramación del software —que afectará a puntos estratégicos como la avenida Benito Pérez Armas, el entorno del Intercambiador o las avenidas Islas Canarias y Ángel Guimerá— y reformas de mayor calado que requieren obra civil. En este último grupo se encuentran arterias de alta densidad como la avenida La Salle, Reyes Católicos, El Carmen o el Camino del Hierro. Asimismo, en enclaves de alta complejidad circulatoria, tales como la plaza Weyler, la avenida Tres de Mayo, Ramón y Cajal, la Rambla y la avenida Los Majuelos, se ejecutará una combinación de ajustes digitales y modificaciones físicas.
Por otro lado, el Consistorio mantiene bajo evaluación técnica las avenidas Marítima, Anaga y de la Constitución, donde aún se está determinando el alcance exacto de las obras necesarias. El protocolo de actuación, diseñado para garantizar la fluidez del tráfico, incluye la eliminación de flechas de giro innecesarias y la supresión de cualquier coincidencia entre el parpadeo ámbar para los conductores y la fase verde para los peatones, garantizando así una segregación efectiva de los flujos de movilidad. Esta reestructuración responde a la necesidad de armonizar la señalización local con los estándares nacionales de seguridad, un proceso que, si bien es complejo desde el punto de vista técnico, resulta ineludible para la adecuación de la capital tinerfeña al nuevo marco normativo de la Dirección General de Tráfico.