
Santa Cruz de Tenerife renueva el arbolado de la Rambla con criterios de sostenibilidad y participación escolar
El Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife ha iniciado la renovación del arbolado en la Rambla con la participación de escolares, implementando mejoras técnicas en el subsuelo y apostando por una mayor biodiversidad para garantizar la resiliencia del entorno urbano.
La renovación del arbolado en la zona baja de la Rambla de Santa Cruz de Tenerife ha dado un paso significativo esta mañana con la participación de alumnos del CEIP Rambla de Santa Cruz en las labores de plantación, una iniciativa que, según informa el Ayuntamiento de la capital tinerfeña, busca integrar la educación ambiental en la gestión del patrimonio botánico urbano. Esta intervención no es un hecho aislado, sino que responde a una estrategia municipal de sustitución de ejemplares que, tras un proceso de vigilancia técnica, fueron diagnosticados con daños estructurales irreversibles que comprometían la seguridad de los viandantes.
Más allá de la reposición de los árboles, el proyecto destaca por una profunda reingeniería del subsuelo. El Consistorio ha implementado soluciones técnicas avanzadas, como la ampliación de los alcorques en 80 centímetros, la integración de celdas estructurales para favorecer la expansión de las raíces y la instalación de pavimentos drenantes. Estas medidas, complementadas con la creación de zanjas de oxigenación y una red de riego modernizada, pretenden corregir las deficiencias históricas que impedían el desarrollo óptimo de la vegetación en este entorno urbano.
El cambio de paradigma en la gestión de este espacio es notable. Mientras que en décadas anteriores se priorizaba la homogeneidad estética, la actual planificación apuesta por la biodiversidad, introduciendo especies como jacarandas y ficus, acompañadas de vegetación de sotobosque. Este enfoque, defendido por el alcalde José Manuel Bermúdez y los responsables de Servicios Públicos y del distrito Centro-Ifara, Carlos Tarife y Purificación Dávila respectivamente, busca transformar la Rambla en un ecosistema más resiliente y adaptado a las exigencias climáticas actuales.
La intervención subraya la creciente preocupación de las administraciones locales por la gestión del arbolado urbano, un elemento crítico para la mitigación de las islas de calor en las ciudades. La combinación de criterios técnicos de seguridad con la participación ciudadana y la mejora de la infraestructura subterránea marca una hoja de ruta que el Ayuntamiento pretende consolidar, asegurando que este eje vertebrador de la capital mantenga su función como pulmón verde frente a los retos de la sostenibilidad urbana.