
Santa Cruz de Tenerife refuerza la limpieza de barrancos para prevenir inundaciones ante lluvias torrenciales
El Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife ha puesto en marcha un plan integral de limpieza y adecuación de cauces y barrancos para prevenir inundaciones y mejorar la capacidad de drenaje ante episodios de lluvias torrenciales.
La gestión de los riesgos hidrológicos en entornos urbanos ha cobrado una relevancia crítica en la agenda municipal, especialmente tras los episodios de precipitaciones torrenciales que han afectado a diversas regiones españolas. Según adelanta el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, el consistorio ha diseñado un dispositivo de choque destinado a la adecuación de los cauces y barrancos del municipio, una medida que busca mitigar la vulnerabilidad de la capital ante posibles avenidas de agua.
Esta intervención, coordinada por el área de Servicios Públicos bajo la dirección de Carlos Tarife, trasciende las labores de mantenimiento ordinario —habitualmente limitadas a la retirada de desechos y control de flora perimetral— para abordar una limpieza integral del lecho. El plan contempla la eliminación sistemática de cañizos y vegetación ligera en el interior de los cauces, una acción técnica necesaria para optimizar la capacidad de drenaje y evitar obstrucciones que puedan derivar en desbordamientos.
El cronograma de actuaciones, que se intensificará a partir del próximo 3 de noviembre, se ha estructurado en dos fases. La primera, iniciada ya en octubre, ha permitido intervenir en 16 puntos críticos, entre los que figuran los barrancos de Tahodio, Valleseco, Bufadero, Suculum, Las Huertas y Valle Crispín, además de los cauces de El Hierro, Molina, Ancheta y La Leña, centrando el esfuerzo inicial en las zonas de desembocadura. La segunda etapa, que comenzará en noviembre, priorizará el barranco de Santos —arteria principal que atraviesa los distritos Centro-Ifara y Salud-La Salle— y se extenderá posteriormente a Barranco Grande, Taganana, Fajaneta y La Iglesia.
Para garantizar la ejecución de este despliegue, el Ayuntamiento ha consignado un total de 46 jornadas extraordinarias hasta el cierre del presente ejercicio, con una proyección de 90 jornadas adicionales para el año 2027. Con el fin de maximizar la eficiencia operativa, los trabajos se desarrollan actualmente de lunes a sábado, concentrando la actividad de las cuadrillas en horario vespertino. Esta estrategia de prevención no solo responde a la necesidad de mantener la infraestructura hidráulica en condiciones óptimas, sino que también busca atajar la proliferación de vertidos ilegales, un problema recurrente que compromete la seguridad y la salubridad de estos espacios naturales integrados en la trama urbana.