
Desbloquean las obras para mitigar el riesgo de inundaciones en el barranco de El Cercado, en Santa Cruz de Tenerife
El Cabildo de Tenerife y el Ayuntamiento de Santa Cruz desbloquean las obras de mitigación de riesgos en el barranco de El Cercado con una inversión de 1,6 millones de euros para mejorar la seguridad hídrica y la movilidad en San Andrés.
La seguridad hídrica en el núcleo de San Andrés, en Santa Cruz de Tenerife, encara una fase decisiva tras la reciente formalización de una adenda al convenio de colaboración entre el Consejo Insular de Aguas y el consistorio capitalino. Tal y como recoge el Boletín Oficial de la Provincia, este paso administrativo es el requisito necesario para desbloquear la ejecución de las obras de mitigación de riesgos en el barranco de El Cercado, una intervención que busca poner fin a la vulnerabilidad histórica de esta zona ante episodios de precipitaciones torrenciales.
La problemática en el sector de El Regente responde a una deficiencia estructural en la capacidad de evacuación del cauce. Los estudios técnicos previos han señalado que la reducción de la sección hidráulica y la insuficiencia de las infraestructuras de paso actuales impiden que el agua fluya con normalidad durante las avenidas, provocando desbordamientos que afectan directamente a la movilidad y a la seguridad de los residentes. Esta situación, que ha sido objeto de reivindicaciones vecinales durante años, encuentra ahora un marco de financiación definido: un presupuesto de 1,6 millones de euros, con una aportación mayoritaria del 80% por parte del Cabildo insular.
El proyecto, cuya licitación se inició a comienzos de este año, contempla una intervención integral que abarca la canalización de 160 metros de cauce y la adecuación de 182 metros de viario. Con un periodo de ejecución estimado de doce meses, la obra no solo pretende canalizar las escorrentías bajo parámetros de seguridad técnica, sino también optimizar los accesos para los habitantes de este enclave pesquero.
Este tipo de actuaciones se enmarcan en la necesaria adaptación de las infraestructuras locales frente a los riesgos hidrológicos, un desafío creciente en las islas debido a la orografía y a la recurrencia de fenómenos meteorológicos adversos. La resolución de este cuello de botella hidráulico representa, por tanto, un avance significativo en la gestión de riesgos naturales del municipio, permitiendo que la infraestructura viaria y el cauce del barranco operen bajo condiciones de mayor resiliencia frente a las lluvias intensas.