
Denuncian la poda de palmeras en Santa Cruz de Tenerife por vulnerar la protección de la avifauna en época de cría
La asociación Los Árboles Hablan denuncia al Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife por una poda en el barrio de Miramar que, al coincidir con la época de cría, habría vulnerado la normativa de protección de la avifauna tras el hallazgo de un nido desplazado y un ejemplar juvenil fallecido.
La gestión del arbolado urbano en Santa Cruz de Tenerife se encuentra bajo escrutinio tras las recientes actuaciones de mantenimiento realizadas en el barrio de Miramar. Tal y como ha documentado la asociación Los Árboles Hablan, la intervención sobre las palmeras canarias situadas en la calle Francisco García Talavera ha derivado en una presunta vulneración de la normativa de protección de la avifauna, al coincidir los trabajos con el ciclo biológico de cría de diversas especies.
El conflicto se originó el pasado lunes, cuando los operarios procedieron a la retirada de una cantidad significativa de follaje. Según el testimonio de una residente de la zona, que alertó a la organización ecologista, la operativa resultó en el desplazamiento forzoso de un nido, el cual fue hallado posteriormente depositado en un seto ajeno a su emplazamiento natural. La gravedad del suceso se vio agravada por el hallazgo de un ejemplar juvenil sin vida en las proximidades de los ejemplares intervenidos.
Desde una perspectiva jurídica, estas prácticas entran en colisión directa con el marco normativo vigente, tanto a nivel estatal como comunitario, que prohíbe taxativamente la perturbación de los nidos y la destrucción de hábitats durante los periodos de nidificación. La legislación ambiental española, en consonancia con las directivas europeas, establece protocolos estrictos para evitar que las labores de jardinería municipal se conviertan en un factor de riesgo para la biodiversidad local.
Ante este escenario, la asociación ha instado al Consistorio santacrucero a implementar una moratoria inmediata en las tareas de poda mientras persista la temporada de reproducción de las aves. La demanda del colectivo pone de relieve la necesidad de armonizar el mantenimiento de los espacios públicos con el cumplimiento de las leyes de protección de la fauna, subrayando que cualquier actuación que ignore estos ciclos biológicos podría ser constitutiva de un ilícito contra el medio ambiente.