Polémica en Santa Cruz de Tenerife por el uso del edificio Diego Crosa: ¿albergue o centro tecnológico?

Polémica en Santa Cruz de Tenerife por el uso del edificio Diego Crosa: ¿albergue o centro tecnológico?

Recurso: Diario de Avisos

La asociación vecinal El Perenquén insta al Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife a definir una estrategia clara de inclusión social ante la polémica por la reconversión del edificio Diego Crosa en un centro tecnológico.

La gestión de los recursos públicos en Santa Cruz de Tenerife ha vuelto a situar en el centro del debate la planificación urbanística y social de la ciudad. Tal y como recoge la asociación vecinal El Perenquén, el conflicto de intereses entre distintos colectivos ciudadanos no debe servir como cortina de humo para la inacción institucional. La organización ha marcado distancias respecto a la oposición frontal manifestada por la plataforma La Arboleda —que representa a los residentes de las zonas de Salamanca, Uruguay y Las Acacias—, subrayando que la competencia para definir la ubicación de servicios de acogida recae de forma exclusiva en los organismos públicos.

El trasfondo de esta controversia radica en el futuro del edificio Diego Crosa, situado en el barranco de Santos. Mientras que una parte del tejido asociativo aboga por destinar este inmueble a un albergue municipal, el Ayuntamiento de Santa Cruz ha optado por una vía distinta. El consistorio ha confirmado una inversión de 1,4 millones de euros para reconvertir la estructura, actualmente sin uso, en un centro de referencia tecnológica orientado al sector de la animación digital y el desarrollo de videojuegos.

Para la presidenta de El Perenquén, Silvia Barrera, el respeto a las posturas vecinales no es incompatible con la exigencia de una hoja de ruta clara por parte de las autoridades locales y autonómicas. La postura de la asociación es tajante: la administración no debe escudarse en las discrepancias entre barrios para dilatar la puesta en marcha de políticas de inclusión social. Este episodio pone de relieve la tensión habitual en los entornos urbanos cuando se solapan las necesidades de equipamientos sociales con los planes de modernización económica, un equilibrio que, en este caso, sigue pendiente de resolución definitiva por parte de los responsables políticos.