
En Santa Cruz, multaron a dueños de perros con 10 000 euros por maltrato animal.
En Santa Cruz, dos residentes fueron multados con 10 000 euros cada uno por maltrato animal, debido a que mantenían a sus perros en condiciones insalubres y sin los cuidados adecuados.
En la ciudad de Santa Cruz decidieron tomarse en serio a quienes maltratan animales. Las autoridades locales multaron a dos residentes con grandes sumas: 10 000 euros a cada uno. La razón: las terribles condiciones en las que mantenían a sus perros.
Según informó el departamento de servicios municipales, basándose en informes policiales con fotos y videos, los perros vivían en condiciones insalubres y estaban abandonados.
Un caso ocurrió en mayo. La policía recibió una denuncia sobre una mujer, que probablemente tiene problemas mentales, y que mantenía a un perro en condiciones terribles. Resultó que el animal llevaba ocho meses viviendo en el tejado, sin el cuidado adecuado. Los vecinos, por lástima, le tiraban agua desde los balcones, porque la dueña no estaba en casa. Cuando la policía volvió, escuchó ladridos. Una vecina contó que la perra estaba abandonada, aunque hacía unos días había venido una mujer y la había encerrado en una habitación.
Finalmente, encontraron a una copropietaria, que dijo que su madre había abandonado a la perra. Se contactaron con la madre, pero ella amenazó con que la perra simplemente desaparecería. Entonces, los policías entraron en la casa por el tejado y vieron una terrible falta de higiene. La perra ya no estaba allí. La encontraron más tarde y la llevaron a un refugio.
Los veterinarios examinaron al perro. Tenía ocho años, era pequeño y no tenía microchip. En general, el estado del perro era satisfactorio, aunque tenía problemas de salud debido al maltrato. Posteriormente, el perro fue entregado a familiares de la dueña. Pero la mujer fue multada con 10 000 euros por mantener al perro en estado de abandono, encerrado y en la suciedad.
Otro caso ocurrió en julio. La policía acudió a una llamada porque un pitbull se había escapado. Resultó que la perra vivía encerrada en una habitación llena de basura, comida esparcida y muchas heces. La perra fue llevada a un refugio. Los veterinarios determinaron que el perro tenía dos años y se llamaba Balu. Estaba exhausto y podría haber muerto de sed. También resultó que en octubre del año pasado, otros dos pitbulls, que pertenecían al mismo dueño que Balu, habían llegado a este mismo refugio. Él nunca los recogió porque no tenía licencia para tener razas de perros peligrosas.
Como resultado, el dueño fue multado con 10 000 euros por abandonar al animal sin comida ni agua.