
Santa Cruz de Tenerife estudia habilitar playas para perros en cinco enclaves del litoral
Un informe técnico encargado por el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife avala la habilitación de zonas de baño para perros en cinco enclaves del litoral capitalino para atender la demanda de los propietarios de mascotas.
La capital tinerfeña se encuentra ante un punto de inflexión en su política de gestión del litoral. Tal y como recoge el informe técnico elaborado por la empresa pública Gesplan, encargado por la Concejalía de Servicios Públicos y Bienestar Animal del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, la ciudad cuenta con una base sólida para integrar a los animales de compañía en sus espacios costeros. Este documento, solicitado el pasado mes de julio, concluye que la habilitación de zonas de baño canino no solo es una posibilidad técnica, sino una respuesta necesaria ante la realidad demográfica del municipio, donde cerca de 39.000 perros conviven en más de 22.000 hogares, lo que representa a casi una cuarta parte de las familias santacruceras.
El análisis identifica cinco enclaves con potencial inmediato para este uso: Las Gaviotas, Las Teresitas, Acapulco (Valleseco), Añaza y la zona adyacente al Club Náutico. A estas localizaciones se suman otras dos —El Llano y el Parque Marítimo—, cuya viabilidad queda supeditada a la mejora previa de los parámetros de calidad de sus aguas. La propuesta se alinea con las directrices de la Ley de Bienestar Animal, que insta a las administraciones locales a facilitar espacios de esparcimiento para mascotas, un mandato que choca actualmente con la ordenanza municipal vigente, la cual prohíbe el acceso de canes a las playas. No obstante, el estudio subraya que este obstáculo normativo es salvable mediante una modificación reglamentaria y la preceptiva autorización de la Dirección General de la Costa y el Mar.
Más allá de la voluntad política, el informe pone el foco en la gestión operativa. La viabilidad del proyecto se condiciona a la implementación de un ecosistema de servicios que garantice la convivencia: señalética específica, delimitación física de los perímetros, dotación de mobiliario urbano para la higiene (papeleras y dispensadores) y la instalación de elementos de hidratación y limpieza para los animales. Asimismo, se enfatiza la necesidad de establecer protocolos de vigilancia sanitaria y analíticas periódicas del agua.
El impacto potencial de esta medida es notable. Las proyecciones estiman una afluencia anual de entre 22.000 y 130.000 visitas, cifras que reflejan una demanda social consolidada. Al tomar como referencia experiencias previas en otros puntos de la isla, como el municipio de Güímar, el informe concluye que los desafíos detectados —vinculados principalmente a la logística de accesos y la participación ciudadana— son perfectamente gestionables. En definitiva, el Ayuntamiento dispone ahora de una hoja de ruta técnica que permite compatibilizar la protección ambiental con el derecho de los propietarios de animales a disfrutar de los recursos públicos, siempre bajo un marco de ordenación rigurosa.