
Rehabilitan el Bloque 7 de Los Verodes en Santa Cruz con estándares de eficiencia y accesibilidad universal
La rehabilitación del Bloque 7 en Los Verodes, Santa Cruz de Tenerife, logra una mejora integral en eficiencia energética y accesibilidad universal, convirtiéndose en un referente de sostenibilidad y cohesión social financiado por los fondos Next Generation EU.
La rehabilitación del Bloque 7 en el barrio de Los Verodes, en Santa Cruz de Tenerife, marca un punto de inflexión en la gestión del parque inmobiliario envejecido de la capital tinerfeña. Tal y como recoge la información facilitada por el Ayuntamiento, esta intervención no solo responde a una necesidad de mantenimiento, sino que se alinea con las exigencias de los fondos Next Generation EU, convirtiéndose en un caso de estudio sobre cómo la arquitectura residencial de finales de los años setenta puede adaptarse a los estándares de sostenibilidad y cohesión social del siglo XXI.
El proyecto, cuya dirección técnica ha recaído en JTP Richard Arquitectos, destaca por una ambición técnica que ha logrado superar las metas de eficiencia energética inicialmente planteadas. La infraestructura ha conseguido una reducción superior al 65% en el consumo de energía primaria no renovable, un dato que sitúa a este edificio por encima de los objetivos de ahorro energético previstos para este tipo de actuaciones. Este rendimiento se ha logrado mediante la integración de un sistema de fototermia, que combina la captación solar en la cubierta con acumuladores individuales de agua caliente, complementado con una renovación integral de la iluminación en las zonas comunes mediante tecnología LED y sensores de presencia.
Más allá de la eficiencia, el impacto social de la obra es notable, especialmente para las 16 familias residentes. La intervención ha resuelto carencias estructurales históricas, como la ausencia de un sistema de elevación, mediante la instalación de un ascensor eléctrico. Asimismo, se ha ejecutado una reforma integral para la supresión de barreras arquitectónicas, incluyendo la adecuación de accesos y la implementación de señalética en Braille y relieve, garantizando la accesibilidad universal en un inmueble que, hasta la fecha, presentaba serias limitaciones para personas con movilidad reducida.
La ejecución de estos trabajos ha planteado un desafío logístico adicional: la permanencia de los vecinos en sus hogares durante el proceso. Esta circunstancia ha obligado a establecer protocolos de seguridad y coordinación técnica muy rigurosos. Paralelamente, la obra se ha regido por criterios de economía circular, con un plan de gestión que permite recuperar el 70% de los residuos generados. Mediante la demolición selectiva, el proyecto no solo busca la mejora inmediata de las condiciones de habitabilidad, sino también la extensión de la vida útil del edificio, integrando la sostenibilidad ambiental con el derecho de los residentes a envejecer en sus viviendas con autonomía y dignidad.