
Santa Cruz de Tenerife busca recuperar las banderas azules en 2027 tras una inversión de 15,7 millones en su litoral
El Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife solicita una inspección técnica a la Adeac para recuperar las banderas azules en su costa en 2027, tras haber invertido 15,7 millones de euros en saneamiento a pesar de los retrasos estatales en el emisario de Cabo Llanos.
El Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife ha iniciado una ofensiva diplomática ante la Asociación de Educación Ambiental y del Consumidor (Adeac) con el propósito de revertir dos décadas de ausencia de banderas azules en su costa. Tal y como recoge la información publicada recientemente, el equipo de gobierno municipal ha solicitado formalmente una inspección técnica que valide el despliegue inversor ejecutado en el litoral durante los últimos cuatro años, con la meta puesta en recuperar este distintivo de calidad ambiental para el ejercicio 2027.
La estrategia del Consistorio, liderada por el concejal de Planificación Estratégica, Carlos Tarife, busca desvincular la gestión municipal de los retrasos estructurales que afectan a las competencias estatales. El punto de fricción principal sigue siendo el emisario de Cabo Llanos, cuya resolución definitiva depende de la ampliación de la depuradora de Buenos Aires. Esta infraestructura, bajo responsabilidad del Ministerio para la Transición Ecológica, ha sufrido una dilatación en su cronograma que desplaza su finalización hasta 2028, impidiendo técnicamente el objetivo de vertido cero al mar que exige la normativa para la concesión de las banderas azules.
A pesar de este escollo, el Ejecutivo local defiende que la parálisis ministerial no debe eclipsar el esfuerzo presupuestario realizado en otros puntos críticos del municipio. Según los datos aportados por el área de Servicios Públicos, la administración local ha movilizado 15,7 millones de euros entre febrero de 2022 y septiembre de 2026. Este capital se ha destinado a intervenciones de calado, destacando los 7,7 millones invertidos en estaciones de bombeo en Añaza, Acorán y Los Alisios, además de las actuaciones en las depuradoras de Tachero (3,5 millones) e Igueste de San Andrés (1,7 millones), junto a la supresión de un colector en San Andrés (2,8 millones).
La pretensión del Ayuntamiento es que la comisión evaluadora de Adeac pondere estos avances en la gestión de aguas residuales y los proyectos de reutilización hídrica, más allá de la situación puntual de Cabo Llanos. La ambición municipal es que enclaves estratégicos como Las Teresitas, Anaga, Los Charcos y Añaza vuelvan a lucir el distintivo, un símbolo que, más allá del prestigio, actúa como un termómetro de la salud ambiental y un reclamo para la industria turística.
Este movimiento pone de relieve la tensión habitual entre la administración local y la estatal en materia de infraestructuras hidráulicas, un ámbito donde la falta de sincronización administrativa suele lastrar las aspiraciones de sostenibilidad de los municipios costeros. La respuesta de Adeac determinará si el esfuerzo inversor local es suficiente para compensar las carencias de una obra pública que, tras años de espera, sigue condicionando la política medioambiental de la capital tinerfeña.