Santa Cruz de Tenerife modifica su calendario de Carnaval para 2027

Santa Cruz de Tenerife modifica su calendario de Carnaval para 2027

Recurso: Diario de Avisos

El Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife ha reprogramado el Carnaval de 2027 para finales de febrero, desplazando su calendario para adaptarse a los plazos litúrgicos y evitar la coincidencia con la festividad de Los Indianos en La Palma.

La configuración del calendario festivo en Santa Cruz de Tenerife para el ejercicio de 2027 experimentará una alteración significativa, tal y como ha informado Televisión Canaria. Esta reestructuración, motivada por la proximidad de los plazos litúrgicos que marcan el inicio de la Cuaresma, obliga a desplazar las fechas tradicionales de la festividad para garantizar su viabilidad logística.

El ajuste principal afecta al pistoletazo de salida de los festejos: la gala que abre el programa, originalmente prevista para el 8 de enero, se pospone hasta el 22 del mismo mes. En consecuencia, el grueso de las actividades lúdicas en la vía pública se desarrollará en una franja concentrada entre el 19 y el 28 de febrero. Esta decisión, ratificada por el responsable municipal de Fiestas, Javier Caraballero, responde a la necesidad de encajar la celebración en un ciclo anual condicionado por el calendario eclesiástico, que dicta el inicio de la Cuaresma y, por ende, el fin del periodo de desenfreno carnavalesco.

Por su parte, el regidor de la capital, José Manuel Bermúdez, ha confirmado que el martes 23 de febrero mantendrá su condición de jornada festiva local, asegurando así el descanso laboral durante la semana central de los actos.

Un aspecto relevante de esta modificación es el impacto en la agenda regional de las islas. La programación evita la coincidencia con otra de las citas más multitudinarias del archipiélago: la festividad de Los Indianos en Santa Cruz de La Palma, fijada para el 8 de febrero. Al situar la semana grande de la capital tinerfeña dos semanas después, el 22 de febrero, las autoridades han logrado desvincular ambos eventos, permitiendo una mayor fluidez en los desplazamientos interinsulares y una mejor gestión de los recursos turísticos y de seguridad. Esta planificación estratégica busca minimizar las fricciones organizativas en un año donde la movilidad y la afluencia de visitantes se perfilan como factores determinantes para el éxito de la convocatoria.