Santa Cruz de Tenerife destina 3,4 millones de euros a ayudas sociales centradas en alimentación y vivienda

Santa Cruz de Tenerife destina 3,4 millones de euros a ayudas sociales centradas en alimentación y vivienda

Recurso: Diario de Avisos

El Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife destinó 3,4 millones de euros en el tercer trimestre a ayudas sociales, priorizando la seguridad alimentaria y la estabilidad residencial de sus ciudadanos.

La gestión de la vulnerabilidad en Santa Cruz de Tenerife ha pivotado durante el tercer trimestre del año sobre dos ejes críticos: la seguridad alimentaria y la estabilidad residencial. Tal y como ha avanzado el Diario de Avisos, el Consistorio capitalino ha ejecutado un desembolso de 3,4 millones de euros en concepto de Prestaciones Económicas y Ayudas Sociales (PEAS), una cifra que, más allá de la contabilidad presupuestaria, revela la radiografía de las carencias más acuciantes de la ciudadanía local entre los meses de julio y septiembre.

El análisis de los datos permite observar una marcada jerarquización en la inversión municipal. La alimentación, canalizada a través de convenios con entidades como Dinosol y Frionorte, ha absorbido 1,9 millones de euros, lo que representa el 56,4% de los fondos totales. Si a esta partida se suman los 938.094 euros destinados a sufragar alquileres, hipotecas y gastos comunitarios —casi un 27% del gasto—, se concluye que más de ocho de cada diez euros públicos se han destinado a garantizar el derecho a la vivienda y la subsistencia básica.

Este despliegue de recursos, que se ha traducido en 14.874 operaciones administrativas, se completa con una partida de 254.874 euros orientada a la discapacidad (7,3%) y otros 322.665 euros destinados a suministros y equipamiento doméstico (9,3%). La concejala de Políticas Sociales, Charín González, ha querido contextualizar estas cifras ante la comparativa con ejercicios previos. Según la edil, cualquier lectura que sugiera una merma en la inversión debe ser matizada por la reciente reestructuración administrativa del área, que ha dejado atrás la figura del Instituto Municipal de Atención Social (IMAS) para integrarse como organismo autónomo.

Este cambio en el modelo de gestión, según fuentes municipales, ha alterado los procedimientos de contabilización y la estructura interna de las ayudas. Por tanto, la cifra trimestral debe entenderse como una instantánea de la capacidad de respuesta del Ayuntamiento ante situaciones de precariedad, donde la prioridad absoluta sigue siendo blindar los hogares frente a la exclusión habitacional y la inseguridad alimentaria, factores que, en el actual contexto socioeconómico, continúan siendo los principales indicadores de la fragilidad social en el municipio.