El éxito de 'Santa Cruz baila' pone de relieve el talento y las carencias estructurales de la danza en Canarias

El éxito de 'Santa Cruz baila' pone de relieve el talento y las carencias estructurales de la danza en Canarias

Recurso: El Día

La primera edición de Santa Cruz baila ha visibilizado el alto nivel de la danza local en Tenerife, al tiempo que ha puesto de manifiesto la necesidad de mejorar las infraestructuras y oportunidades profesionales para evitar la fuga de talento hacia la Península.

La reciente celebración de la primera edición de Santa Cruz baila, una muestra coreográfica integrada en el programa de las Fiestas de Mayo de la capital tinerfeña, ha puesto de manifiesto la vitalidad de la escena dancística local. Tal y como recoge la información publicada recientemente sobre este evento, la plaza de Candelaria congregó a más de 400 bailarines, consolidándose como un escaparate para las academias de la zona y evidenciando el alto nivel técnico alcanzado por los colectivos de la isla.

Más allá del carácter festivo de la jornada, el encuentro ha servido para subrayar una realidad recurrente en el sector de las artes escénicas en Canarias: la brecha entre el talento emergente y las oportunidades de proyección profesional. La presencia en el evento de Sofía Estrada Marrero, Moisés Díaz García y Sabina González Quintero —integrantes de The block y próximos representantes nacionales en el mundial de danza urbana de Phoenix— ilustra las dificultades estructurales que enfrentan los artistas locales. Según los propios bailarines, el ecosistema regional carece de los circuitos clasificatorios necesarios para una carrera de élite, lo que obliga a los profesionales a trasladarse a la Península para acceder a las competiciones de mayor relevancia internacional.

El rigor exigido en estas disciplinas, incluso en edades tempranas, fue otro de los aspectos destacados durante la exhibición. La ejecución de números acrobáticos y la precisión rítmica observada en grupos de menores de diez años revelan una metodología de trabajo basada en una preparación física exhaustiva y una disciplina de ensayo prolongada. Este nivel de exigencia contrasta con la brevedad de la puesta en escena, un fenómeno que, en el ámbito de la danza, suele ser el resultado de meses de planificación técnica.

La iniciativa municipal, si bien ha sido valorada positivamente por los participantes, abre un debate sobre la necesidad de descentralizar este tipo de plataformas. La propuesta de ampliar el alcance de estos encuentros al resto de la geografía insular responde a la demanda de un sector que, pese a contar con una base sólida de academias y una cantera prometedora, reclama mayores cauces de visibilidad y una infraestructura que permita profesionalizar la danza sin que la ubicación geográfica suponga un obstáculo insalvable para el desarrollo de una trayectoria competitiva.