
El Ayuntamiento de Santa Cruz rechaza vallar la plaza de Cruz del Señor pese a las quejas vecinales
El Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife rechaza vallar la plaza de la Cruz del Señor para frenar actividades ilícitas, apostando por la vigilancia policial frente a las medidas de reforma urbana aplicadas en otros barrios.
La gestión de la seguridad ciudadana en Santa Cruz de Tenerife se enfrenta a un dilema de difícil resolución: el equilibrio entre la permeabilidad del espacio público y la necesidad de erradicar focos de actividad ilícita. Tal y como recoge el diario El Día, el Ayuntamiento ha marcado una línea roja respecto a las demandas de los residentes de Cruz del Señor, quienes exigen el cerramiento perimetral de la plaza de la iglesia para frenar la proliferación de un mercadillo irregular y el consumo de sustancias en la vía pública.
Carlos Tarife, primer teniente de alcalde y responsable de Servicios Públicos, ha rechazado la propuesta vecinal de vallar el recinto. A juicio del edil, la solución no debe pasar por la restricción física del espacio, sino por una intensificación de la labor sancionadora por parte de las fuerzas de seguridad. Esta postura contrapone la visión municipal con la urgencia de los vecinos de El Perú, que denuncian que la zona se ha convertido en un punto de venta de artículos de origen incierto y un escenario de consumo de drogas y alcohol, afectando directamente a la convivencia de menores y ancianos en un enclave que arrastra esta problemática desde hace un lustro.
El debate sobre el urbanismo preventivo —la idea de que el diseño de las ciudades puede disuadir el crimen— choca aquí con la política de seguridad reactiva. Mientras el Consistorio apuesta por el despliegue policial como herramienta principal, la realidad de otros puntos de la capital tinerfeña sugiere un enfoque más técnico. En el barrio de Divina Pastora, donde la prostitución y el tráfico de estupefacientes han generado una alarma social similar, el Ayuntamiento sí ha optado por medidas de corte estructural. Tras un encuentro reciente con los residentes de esta zona, el equipo de gobierno se ha comprometido a implementar mejoras en el alumbrado público y a clausurar accesos mediante escaleras, buscando así dificultar la actividad delictiva mediante la modificación del entorno urbano.
Esta disparidad de criterios —vallar frente a iluminar o cerrar pasos— pone de manifiesto la complejidad de intervenir en espacios públicos degradados. Mientras que en Divina Pastora se ha optado por una estrategia de "diseño seguro", en Cruz del Señor el Ayuntamiento mantiene una postura de resistencia a la clausura, dejando el peso de la recuperación del espacio exclusivamente en la capacidad operativa de la Policía Local para desmantelar la actividad comercial no autorizada.