
Polémica en Santa Cruz por la parálisis administrativa del mercado de La Abejera
La gestión del mercado municipal de La Abejera en Santa Cruz de Tenerife genera un conflicto político entre el gobierno local, que prioriza la adecuación normativa, y el PSOE, que denuncia parálisis administrativa y falta de dinamización comercial.
La transición hacia la gestión directa del mercado municipal de La Abejera, en el barrio santacrucero de García Escámez, se ha convertido en un foco de fricción política tras la reciente asunción de competencias por parte del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife el pasado mes de junio. Tal y como recoge la información publicada recientemente, el recinto atraviesa un periodo de parálisis administrativa que ha impedido la concesión de nuevos espacios comerciales, una situación que el grupo municipal socialista ha calificado de deficiente.
La concejala del PSOE, Mónica Brito, ha cuestionado la gestión del equipo de gobierno, señalando una brecha entre las promesas de dinamización lanzadas hace cuatro meses y la realidad operativa del mercado. Según la oposición, la falta de mantenimiento en infraestructuras básicas, como los aseos, y la ausencia de medidas para facilitar la entrada de nuevos emprendedores —a pesar de existir, según sus datos, tres empresas interesadas— evidencian una falta de planificación. Esta postura ha sido trasladada a la comisión de control municipal, donde se ha exigido una respuesta sobre el estado de las instalaciones y la seguridad del recinto.
Por su parte, el equipo de gobierno, a través de la concejala delegada de la Sociedad de Desarrollo, Carmen Pérez, ha defendido la hoja de ruta adoptada. La edil ha justificado la congelación de nuevas licencias como una medida técnica necesaria para evitar comprometer la futura organización comercial del mercado antes de que se formalice el encargo de gestión a la Sociedad de Desarrollo. Según la versión municipal, la prioridad durante este cuatrimestre inicial se ha centrado en la adecuación normativa y la seguridad, logrando la contratación de servicios de limpieza y vigilancia, además de la implementación de un plan de emergencias y nuevos sistemas contra incendios.
En cuanto a la demanda comercial, la versión del Consistorio difiere de la expuesta por la oposición, al cifrar en dos las solicitudes recibidas desde el inicio del verano, las cuales, al igual que cualquier otra petición, permanecerán en suspenso hasta que se complete el proceso de transición administrativa. Este escenario pone de relieve el desafío que supone para la administración local equilibrar la urgencia de las necesidades cotidianas de los comerciantes con la burocracia inherente a la reestructuración de un servicio público de proximidad.