El Ayuntamiento de Santa Cruz destruye las escaleras del edificio inacabado de Añaza para impedir el acceso

El Ayuntamiento de Santa Cruz destruye las escaleras del edificio inacabado de Añaza para impedir el acceso

Recurso: Diario de Avisos

El Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife ha comenzado a destruir las escaleras interiores del edificio inacabado de Añaza para impedir el acceso a sus plantas superiores mientras se tramita su demolición definitiva.

La seguridad en torno al edificio inacabado de Añaza, en Santa Cruz de Tenerife, ha vuelto a situarse en el centro del debate público tras la reciente intensificación de las labores de clausura del inmueble. Según informa Diario de Avisos, el Ayuntamiento ha procedido este viernes a la destrucción de los tramos de escaleras interiores, una medida que busca neutralizar la permeabilidad de una estructura que, pese a su estado de abandono, sigue siendo objeto de intrusiones.

Esta intervención técnica se enmarca en un plan de choque dotado con 112.500 euros, anunciado por el Consistorio a finales de julio, cuyo objetivo primordial es sellar cualquier vía de tránsito interno mientras se sustancia el complejo expediente administrativo que debe culminar en el derribo total de la edificación. La urgencia de estos trabajos se ha visto acentuada por un incidente reciente, en el que un particular logró alcanzar la planta superior y localizar efectos personales vinculados a Matías, el joven de 27 años que perdió la vida en el lugar el pasado 18 de julio.

La concejalía de Urbanismo, bajo la dirección de Zaida González, ha priorizado la eliminación de rampas y otros elementos de comunicación vertical para impedir el acceso a las zonas altas. La persistencia de estas incursiones subraya la dificultad de gestionar un espacio que, desde hace años, representa un desafío tanto en términos de seguridad ciudadana como de disciplina urbanística.

El caso del "mamotreto" de Añaza no es un hecho aislado, sino el exponente de una problemática recurrente en la gestión de grandes estructuras abandonadas en Canarias, donde la responsabilidad patrimonial y la seguridad pública colisionan frecuentemente. Mientras el Ayuntamiento avanza en la ejecución de estas cinco actuaciones de contención, la ciudadanía mantiene la atención sobre un proceso de demolición que, por su envergadura y los antecedentes del inmueble, se ha convertido en una de las asignaturas pendientes más sensibles de la capital tinerfeña.