
El retraso del Carnaval de Santa Cruz fractura el calendario festivo en el norte de Tenerife
El retraso del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife ha provocado una fractura logística en el norte de la isla, obligando a las murgas a gestionar calendarios desincronizados que comprometen la preparación de sus repertorios para los certámenes comarcales.
La decisión del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife de posponer el inicio de sus festejos carnavaleros al 22 de enero —dos semanas más tarde de lo que dictaría la tradición litúrgica— ha provocado un efecto dominó en la organización de las carnestolendas en el norte de la isla. Tal y como recoge la información publicada recientemente, esta alteración del calendario habitual no ha sido adoptada de manera uniforme, generando una fractura logística entre los municipios que han optado por alinearse con la capital y aquellos que prefieren preservar sus fechas tradicionales.
Esta disparidad organizativa plantea un escenario complejo para las agrupaciones, especialmente para las murgas. Municipios como Garachico, Icod de los Vinos y Tacoronte han decidido seguir el paso de Santa Cruz, mientras que La Laguna, La Orotava, Los Realejos y Puerto de la Cruz mantendrán su cronograma habitual. Esta desincronización obligará a las formaciones de las localidades que no se han sumado al retraso a exponer sus repertorios y vestimentas en galas y pasacalles locales con mucha antelación respecto al Concurso de Murgas del Norte, lo que podría restar factor sorpresa a sus actuaciones en el certamen comarcal.
La gestión de los tiempos se vuelve especialmente crítica en Puerto de la Cruz. La ciudad turística, que será sede del festival comarcal en 2027, se enfrenta a un calendario de alta intensidad al mantener el martes de Carnaval el 9 de febrero y el tradicional Mascarita Ponte Tacón el día 12. Esta agenda colisiona con la programación de la capital, donde la Canción de la Risa y el certamen de comparsas coinciden con los eventos portuenses. La presión logística será máxima para el consistorio de Puerto de la Cruz, que deberá articular el concurso de murgas infantil y el certamen norteño inmediatamente después de su propio Coso, previsto para el sábado 13 de febrero.
Por su parte, la capital tinerfeña ha fijado las fases del concurso de murgas entre el 1 y el 4 de febrero, reservando la gran final para el sábado día 6. Este nuevo marco temporal, que altera la dinámica de la Comunorte —la cual ha programado su certamen una semana después del capitalino—, pone de manifiesto la dificultad de coordinar una festividad que, históricamente, ha dependido de la flexibilidad del calendario eclesiástico para su encaje en la vida social y económica de la isla. La situación actual subraya la tensión entre la autonomía municipal para gestionar sus fiestas y la necesidad de una planificación comarcal coherente que evite la saturación de los colectivos participantes.