La Unidad Canina de la Policía Local de Santa Cruz de Tenerife se consolida como referente nacional en seguridad

La Unidad Canina de la Policía Local de Santa Cruz de Tenerife se consolida como referente nacional en seguridad

Recurso: Diario de Avisos

La Unidad Canina de la Policía Local de Santa Cruz de Tenerife se consolida como un referente nacional en seguridad ciudadana gracias a su alta especialización técnica y la eficacia de sus perros adiestrados en la lucha contra el tráfico de drogas.

La Unidad Canina de la Policía Local de Santa Cruz de Tenerife se ha consolidado como un referente operativo en el ámbito nacional, destacando no solo por la eficacia de sus intervenciones, sino por el nivel técnico de sus instalaciones y la especialización de sus agentes. Tal y como recoge una reciente crónica local, el binomio formado por el agente Oliver Herrera Mesa y sus canes, Cásper y Naya, ejemplifica la simbiosis necesaria entre el guía y el animal para el éxito de las labores de seguridad ciudadana.

El valor estratégico de esta unidad quedó patente durante el pasado mes de febrero, coincidiendo con las festividades del Carnaval, periodo en el que se registraron cerca de 200 actuaciones preventivas contra el tráfico de sustancias estupefacientes. Entre los servicios más destacados, cabe señalar la detención de un individuo en la zona de El Chicharro, quien portaba más de dos kilogramos de hachís en su equipaje. Esta operación, ejecutada en coordinación con el Cuerpo Nacional de Policía, subraya la capacidad de respuesta de los perros adiestrados, cuya labor trasciende la detección de drogas para abarcar la localización de dinero en efectivo, como ocurrió en un registro domiciliario donde se hallaron 5.000 euros.

Desde una perspectiva técnica, el adiestramiento de estos pastores belgas —raza predominante en el cuerpo— se fundamenta en un proceso de socialización temprana y una formación continua que se extiende durante los primeros dos años de vida del animal. El agente Herrera Mesa destaca la importancia de la "inteligencia desobediente", una cualidad que permite al can priorizar la detección de elementos ilícitos sobre la ejecución mecánica de órdenes, garantizando así la precisión en entornos complejos como centros educativos o la vía pública.

La gestión de esta unidad, que cuenta con el respaldo institucional del Ayuntamiento de Santa Cruz, integra una visión ética sobre el bienestar animal. Al finalizar su vida operativa, que suele situarse en torno a los diez años, los perros son acogidos por sus propios guías, integrándose plenamente en el entorno familiar. Este vínculo afectivo, lejos de ser un impedimento, resulta fundamental para el equilibrio psicológico del animal, permitiendo que el perro mantenga las capacidades necesarias para afrontar situaciones de alta exigencia, como la búsqueda de personas desaparecidas o la intervención en catástrofes, tareas en las que la Unidad Canina ya ha demostrado su solvencia.