Conflicto entre comerciantes y una promotora por las prolongadas obras en la Rambla de Pulido

Conflicto entre comerciantes y una promotora por las prolongadas obras en la Rambla de Pulido

Recurso: Diario de Avisos

La prolongada reforma de dos edificios en la Rambla de Pulido de Santa Cruz de Tenerife genera un conflicto con los comerciantes locales, quienes denuncian graves perjuicios económicos y logísticos por las obras.

La prolongada reforma de dos inmuebles situados en la Rambla de Pulido, en Santa Cruz de Tenerife, ha derivado en un conflicto abierto entre los propietarios de los negocios adyacentes y la promotora responsable de los trabajos. Tal y como recoge Diario de Avisos, la intervención, que afecta a los números 26 y 28 de esta céntrica vía, se ha convertido en un foco de tensión debido a las repercusiones económicas y logísticas que está sufriendo el tejido comercial de la zona.

El proyecto, que contempla la creación de 36 unidades residenciales —seis en uno de los edificios y treinta en el otro—, se inició a principios de 2024. No obstante, la ejecución se ha extendido más allá de lo previsto, generando una situación de precariedad para los establecimientos colindantes. Según los testimonios recabados por el citado medio, la presencia de vallas, la acumulación de residuos y la ocupación constante de la vía pública por maquinaria pesada han reducido drásticamente el tránsito peatonal, obligando a los viandantes a invadir la calzada.

Desde la perspectiva técnica, la complejidad de la obra radica en la catalogación patrimonial de las fachadas, que obliga a mantener las estructuras originales intactas. Este condicionante, según ha explicado la concejala de Urbanismo, Zaida González, ha sido el principal factor de dilación en los plazos. La administración local sostiene que la empresa constructora dispone de las licencias preceptivas y subraya que, al tratarse de una cuestión de responsabilidad civil entre particulares, el margen de actuación del Ayuntamiento es limitado, confiando en que el resultado final contribuya a la revitalización del entorno.

Sin embargo, los empresarios afectados sostienen que la realidad cotidiana es insostenible. Más allá de las molestias por el ruido y la suciedad, que han provocado daños materiales en mercancías, los comerciantes denuncian una caída en sus ingresos que agrava la fragilidad de un sector ya castigado por la competencia del comercio electrónico y la escasez de plazas de aparcamiento en el centro urbano. La falta de soluciones efectivas por parte de la promotora y la percepción de desamparo ante la Gerencia de Urbanismo han llevado a los afectados a calificar la situación como una amenaza directa a la viabilidad de sus negocios, en un contexto donde la supervivencia del comercio tradicional se enfrenta a desafíos estructurales cada vez más complejos.