Ermita de San Telmo: historia, destrucción y futura restauración en Santa Cruz de Tenerife

Ermita de San Telmo: historia, destrucción y futura restauración en Santa Cruz de Tenerife

Recurso: Diario de Avisos

La ermita de San Telmo en Santa Cruz de Tenerife será restaurada con una inversión de más de 548.000 euros, provenientes del Cabildo, el Obispado y el Ayuntamiento, para rehabilitar sus cubiertas, elementos de madera, arco, grietas, instalación eléctrica, coro, púlpito y escaleras.

La ermita de San Telmo, uno de los edificios más antiguos de Santa Cruz de Tenerife, se construyó a mediados del siglo XVI por la Cofradía de pescadores del barrio del Cabo. Cada 15 de abril, día de su fiesta, se le daba limosna al Santo como si fuera un marinero más.

Los marineros y vecinos del barrio del Cabo sentían una gran devoción por San Telmo, y su fiesta era una de las más importantes de la ciudad desde 1576.

La ermita, hecha de mampostería y con tejado a dos aguas (y a cuatro aguas en el presbiterio), tiene una fachada principal rematada por un frontón triangular con una cruz y una pequeña torre con campanas. La puerta de entrada es un arco de medio punto. Fue restaurada en 1838, se le puso suelo de losa chasnera y en las esquinas, piedra de cantería. También se añadió la sacristía.

La antigua espadaña fue sustituida en 1893 por una torre de 19 metros, diseñada por Antonio Pintor. Sin embargo, en 1918, la torre tuvo que ser demolida porque amenazaba ruina tras un temporal. Como el párroco no tenía dinero para repararla, el Ayuntamiento pidió ayuda al Cuerpo de Ingenieros para derribarla con explosivos. Fue la primera voladura controlada en Santa Cruz. El 18 de marzo, tras desalojar las casas cercanas, los militares colocaron las cargas y las activaron ante la expectación de todos. A pesar de la fuerte explosión, la torre quedó intacta y tuvieron que derribarla a pico. Aun así, el Ayuntamiento tuvo que pagar los daños en cristales, tejados y enseres de las casas cercanas. La ermita se acortó a 130 metros cuadrados, quedando con su aspecto actual. El espacio ganado se usó para ensanchar la calle de Las Cruces.

En la última rehabilitación de la ermita, en 1997, al quitar el enfoscado de la fachada oeste, se descubrió una puerta tapiada, con un arco de toba roja, que se había ocultado cuando la plaza se movió hacia la parte delantera de la ermita.

Dentro de la ermita, un arco de toba volcánica roja separa la nave del presbiterio. En el presbiterio destaca el retablo del siglo XVIII. En su nicho principal está Ntra. Sra. del Buen Viaje (imagen de 1618), que lleva un barco en la mano derecha y al Niño Jesús en la izquierda. A un lado está San Telmo, con el hábito dominico, una vela en la mano izquierda y un navío en la derecha. Al otro lado, San Francisco Javier. En la parte superior hay lienzos de la Virgen de Montserrat, La Tempestad y Navegación Feliz. También se expone un Cristo crucificado, "Cristo de las Llagas", donado en 2004.

En las paredes laterales hay pequeñas capillas con esculturas de San Sebastián, San José, San Pedro de las Marinas y el Hermano Pedro, y pinturas de la Virgen del Rosario, el Cristo de Tacoronte y la Purísima (obra del siglo XVII atribuida a Juan de Miranda).

Los techos son de artesonado mudéjar, con lacerías, y el del presbiterio es ochavado. Encima de las vigas del techo, que sujetan las paredes, hay maquetas de barcos que son exvotos de marineros.

En 1649, los franciscanos construyeron un convento junto a la ermita y trasladaron allí a San Telmo. Los vecinos protestaron y una Real Cédula de 1652 ordenó la demolición del convento, la expulsión de los frailes y la devolución de la imagen a su ermita.

En la ermita de San Telmo se guardó la Cruz de la Fundación, que salió en procesión por primera vez en 1867. En 1892, el Ayuntamiento la trasladó a la Parroquia de Ntra. Sra. de la Concepción.

La ermita también se usó como lugar de enterramiento durante la epidemia de fiebre amarilla de 1856 y se instaló una cocina para los afectados por el cólera de 1893.

A partir de 1966, con la prolongación de la calle Bravo Murillo, se eliminó la plaza de la ermita y comenzó la destrucción del barrio del Cabo, cuyos vecinos fueron realojados en otras zonas de la ciudad.

La ermita de San Telmo se cerró en 1975. Sus antiguos vecinos lucharon para que fuera restaurada por técnicos municipales en 1999 y reabierta al culto el 4 de mayo de 2001. Hoy en día, siguen mostrando su identidad histórica reuniéndose en la festividad del Santo o asistiendo a la misa mensual. Los Amigos de San Telmo la mantienen en buen estado y la abren los domingos por la mañana para visitas.

La ermita es propiedad municipal desde 1940, cuando el Obispado la cedió al Ayuntamiento a cambio de unos terrenos para la iglesia de Santo Domingo de Guzmán, con el compromiso de que si se derribaba, se erigiría un monumento en su lugar.

Desde 2007, la ermita de San Telmo está "aprisionada" entre la Avenida Marítima y las vías del tranvía.

Pedro González Telmo nació en Palencia en 1190. Fue ordenado sacerdote por su tío. Siendo Deán de la Catedral de Palencia, en 1220, se cayó en un barrizal. Agradecido por la humillación, renunció a su cargo e ingresó en la Orden de Predicadores, comenzando su labor apostólica en Portugal y España.

Conocedor de las dificultades de los marineros, les consiguió ayudas del Rey y de los nobles, sentando las bases de las cofradías de pescadores.

Su protección a los hombres de mar se evidencia en 180 milagros. Fue beatificado en 1254 por el Papa Inocencio IV y declarado Patrón de navegantes y pescadores en 1741.

Murió en Tuy (Pontevedra) el 14 de abril de 1246. Se dice que de su sepulcro manaba un aceite con fragancia para curar enfermedades.

La ermita de San Telmo será restaurada con una inversión de 548.464,69 euros, aportados por el Cabildo (398.464,69 euros) y el Obispado y Ayuntamiento de Santa Cruz (150.000 euros).

Este proyecto, fruto de la colaboración con el Obispado y el Ayuntamiento, busca intervenir en inmuebles con rigor técnico y respeto por el patrimonio. Se restaurarán las cubiertas, se tratarán elementos de madera, se rehabilitará el arco, se repararán grietas, se renovará la instalación eléctrica y se rehabilitarán el coro, el púlpito y las escaleras.

Además, el Cabildo de Tenerife ha concedido una subvención de 2.167.708,62 euros a la Diócesis de San Cristóbal de La Laguna para restaurar bienes patrimoniales en la isla durante 2025. Esta inversión forma parte del Programa Insular de Patrimonio Histórico 2023-2027.

Las obras se realizarán en:

  • Templo de Santo Domingo (Güímar)
  • Templo Parroquial de San Juan Bautista (San Juan de la Rambla)
  • Ermita de Nuestra Señora de Regla (Santa Cruz de Tenerife)
  • Ermita de San Telmo (Santa Cruz de Tenerife)

La subvención permitirá realizar trabajos de recuperación estructural, restauración de cubiertas, rehabilitación de fachadas y conservación para proteger y transmitir el patrimonio cultural de Tenerife.