La Danza de Cintas de San Pedro se retira de la romería de Güímar por su ubicación.

La Danza de Cintas de San Pedro se retira de la romería de Güímar por su ubicación.

Recurso: Diario de Avisos

La Danza de Cintas de San Pedro Abajo de Güímar no participará en la romería de San Antonio Abad tras no alcanzar un acuerdo con el Ayuntamiento sobre su ubicación tradicional en la procesión.

Doce cintas de colores giran alrededor de un mástil al son pausado del Tajaraste. Se entrelazan, se estiran y se sueltan, cubriendo y descubriendo el palo. Es más que un baile: es la esencia de un barrio, su fe y la memoria viva de dos comunidades unidas por la historia.

Sin embargo, este año la Danza de Cintas de San Pedro no estará en la romería de San Antonio Abad, que se celebra hoy en Güímar. La asociación de San Pedro Abajo, a quien le tocaba liderar la procesión, ha tomado esta decisión al no llegar a un acuerdo con el Ayuntamiento sobre el lugar que ocuparían en el recorrido.

En Güímar, los dos barrios del casco histórico se turnan para representar este baile: San Pedro Abajo lo hace los años impares y San Pedro Arriba los pares. Este cambio se oficializa en junio y se mantiene hasta la siguiente salida del santo.

Blas García, presidente de la agrupación, explicó a este periódico que no participan porque les quitaron su lugar tradicional junto a la imagen del santo, dejándolos "en un segundo plano". Según García, les informaron de que una danza de El Hierro ocuparía el sitio de honor, delante del Pendón, mientras que la Danza de Cintas de San Pedro podría ir "en cualquier otro punto del recorrido", sin un lugar fijo. Después de esperar una solución que nunca llegó, decidieron "retirarse de la romería".

"Para nosotros, como danza ritual, nuestra posición es fundamental y parte de la esencia de nuestras fiestas", afirmó García. La agrupación aclara que su decisión "no es un rechazo a otras tradiciones", sino una defensa del papel histórico que siempre ha tenido la Danza de Cintas de San Pedro.

Este baile se presenta en las fiestas patronales de forma alterna cada año. Así, cada dos años, las asociaciones de ambos barrios participan en tres eventos importantes: San Pedro Apóstol, la Bajada del Socorro y San Antonio Abad. Durante cada ciclo festivo, el baile es una parte muy activa de la vida de los barrios, con ensayos y una organización que une a jóvenes y mayores.

Este ritual vuelve a emocionar al barrio con el sonido de las castañuelas. Y no es para menos: esta tradición es una de las manifestaciones rituales más antiguas de Canarias de las que se tiene constancia. De hecho, en el Archivo Parroquial de San Pedro Apóstol existe un documento de 1788 donde los vecinos pedían permiso al Juez Real para crear una danza con el propósito específico de ir delante del santo en procesión.

La danza se centra en un mástil de 5 metros del que salen doce cintas. El palo está pintado en espiral con rojo y verde, y en su parte superior lleva un ramo de siemprevivas amarillas, un rosquete de pan redondo y una bandera española. Participan cuatro "contratercios", cuatro "tercios" y cuatro "guíos". Un único músico toca la flauta y el tambor a la vez, marcando el tajaraste pausado típico de Tenerife. Los doce bailarines son niños de entre 5 y 12 años. Visten camisa blanca y una banda de seda en la cintura, atada a un lado con un gran lazo bordado. Los colores de la vestimenta varían según el rol: el que lleva el palo va de verde; los contratercios, de blanco; los tercios, de amarillo; y los guíos, de rosado.

La coreografía consiste en "vestir" el palo, trenzando las cintas hasta la mitad, y luego "desvestirlo" hasta que queden sueltas, terminando con una reverencia a la imagen. Al llegar a la iglesia, el palo debe entrar con todas las cintas extendidas, creando una colorida estampa.

Esta danza se unió de forma permanente a la romería de San Antonio Abad en la década de 1950.

Hoy, la Danza de Cintas de San Pedro Abajo cuenta con 26 miembros, entre adultos y niños. La asociación alerta sobre la dificultad de asegurar el relevo generacional. "Hoy en día cuesta mucho quitar a un niño de una pantalla para que ensaye. Necesitamos incentivos", comenta su presidente. Para él, decisiones como la de este año ponen en riesgo la continuidad de estas tradiciones. "Por primera vez en muchos años, estos niños no estarán en la romería", lamenta.

García subraya que sus palabras buscan defender las raíces del municipio. "Hemos intentado llegar a un acuerdo, pero es difícil entender que una institución renuncie a sus propias tradiciones", afirma. Y se pregunta: "¿Quitaría algún ayuntamiento de El Hierro sus danzas tradicionales de los lugares preferentes para que nosotros bailásemos ante la Virgen de los Reyes?".