
Colectivos vecinales exigen al Cabildo recuperar la Casa del Caminero de Anaga para fines sociales
Diversos colectivos vecinales y sociales de Anaga exigen al Cabildo de Tenerife el acceso a la Casa del Caminero de San Andrés para rehabilitarla mediante voluntariado y convertirla en un centro de dinamización social contra el aislamiento.
La gestión del patrimonio público en el macizo de Anaga vuelve a situarse en el centro del debate político tras las recientes informaciones publicadas por diversos medios locales sobre la situación de la Casa del Caminero de San Andrés. Este inmueble, ubicado en un enclave estratégico de acceso a la Reserva de la Biosfera, permanece en desuso desde hace años, convirtiéndose en el epicentro de una movilización ciudadana que reclama una alternativa a su actual estado de abandono.
La propuesta, liderada por la ONG Abrigos y Sonrisas, ha trascendido el ámbito de la entidad para aglutinar a una amplia representación del tejido asociativo de la comarca. Colectivos como la Asociación de Mujeres Laurisilva, la Asociación de Mayores San Andrés, la Banda de Música Amigos del Arte y diversas asociaciones vecinales —entre las que figuran las de Los Pedacillos, Voz del Valle, María Jiménez, San José de Taborno, Casas de la Cumbre El Til, Nube Gris Roque Negro y La Cumbrecilla Afur—, junto a otras organizaciones culturales y juveniles, han suscrito la necesidad de transformar este edificio en un centro de dinamización social. El objetivo principal de esta red de entidades es mitigar la soledad no deseada y el aislamiento geográfico que padecen los residentes de mayor edad en los caseríos de la zona.
El planteamiento de los colectivos se aleja de la exigencia de grandes inversiones presupuestarias por parte del Cabildo de Tenerife. Su hoja de ruta propone una fórmula de colaboración público-social donde el voluntariado asumiría las tareas de rehabilitación. No obstante, el primer escollo administrativo es la falta de acceso al interior del inmueble. La ONG solicita formalmente una inspección técnica que permita verificar la integridad estructural del edificio, una premisa que consideran indispensable antes de descartar cualquier proyecto de recuperación.
Desde una perspectiva histórica, estas construcciones, que datan del siglo XVIII, cumplían una función esencial de auxilio y mantenimiento de las vías de comunicación. La vivienda de San Andrés, que fue ocupada irregularmente tras el cese de su función original, representa hoy un activo patrimonial que, según los colectivos, está sufriendo un deterioro progresivo por la inacción administrativa. Mientras el Cabildo insiste en la necesidad de seguir los cauces técnicos reglamentarios, la plataforma vecinal advierte que, de no producirse un cambio en la postura institucional que permita evaluar el estado real de la edificación, el conflicto podría escalar hacia nuevas formas de protesta. La demanda es, por ahora, una petición de transparencia: abrir las puertas para determinar si la viabilidad del proyecto es posible o si, por el contrario, el inmueble carece de condiciones para su recuperación.